14 mar 2012

El Camp d'Esports

Adjunto una sèrie de fotografies que mostren diferents moments en l'història del Camp d'Esports. Estan agafades d'aquesta web.  L'autor no aporta gaire informació sobre el camp propiament ni sobre el procés de construcció o els terrenys on es va fer, però les imatges tenen gràcia.

Els inicis. L'entorn ho diu tot.

1963. S'instal·la enllumenat artificial
  1990. Poc abans de pujar a primera, era l'època de la petita tribuna i les grades sense seients.

Amb l'ascens a primera a la 1993-94, es va reformar l'estadi, amb una nova tribuna i importants ampliacions a gol nord i general.


Aquest és més o menys l'aspecte actual

12 mar 2012

Internet abans d'internet

A Xile l'any 1970 el govern de Salvador Allende va desenvolupar una mena d'internet per transferir informació entre la majoria d'empreses acabades de nacionalitzar al pais i l'estat. Amb el cop d'estat del '73 se'n va anar tot a la merda, inclós, evidentment, aquest projecte.
Al capdavant de la iniciativa hi havia en britànic anomenat Stafforf Beer i el projecte es deia CIBERSYN. En aquesta web ho expliquen amb tota mena de detalls.

8 mar 2012

Sobre el peripatetismo

Una vez más, robo fragmentos del blog Manuel Delgado, esta vez para explicar en que consiste esto del peripatetismo.

Caminar, dice Augoyard, viene a ser como hablar, emitir un relato, hacer proposiciones en forma de deportaciones o éxodos, de caminos y desplazamientos. Caminar, nos dice, es también pensar, hasta el punto de que todo andariego es en cierta manera una especie de filósofo, abstraído en su pensamiento. Todo caminante es un cavilador, rumia, barrina, se desplaza desde y en su interior. Andar es, por último, también transcurrir, cambiar de sitio con la sospecha de que, en realidad, no se tiene. Caminar realiza la literalidad del discurrir, al mismo tiempo pensar, hablar, pasar. En eso consisten las mentadas“retóricas caminatorias”. (...) Lo que hacían los filósofos peripatéticos clásicos, a los que alude tan elogiosamente Foucault en un momento de Tecnologías del yo (Paidós). Es lo que Epíceto denomina ejercicios éticos, consistentes en pasear y comprobar las reacciones que se van produciendo durante el paseo. Pienso ahora en el Rousseau de las Ensoñaciones de un paseante solitario, que convierte su itinerario en su gabinete de trabajo, su mesa de despacho, su taller o laboratorio, el artefacto que le permite trabajar. Aunque no sé por qué tengo que remitirme a referentes tan exquisitos. Los que amamos el cine sabemos que de ese material es del que están hechas todas las roadmovies, empezando por El Quijote. (...).


Y hablando de filosofía, un texto fundamental de un autor fundamental para el pensamiento contemporáneo: Caminar, de Henry David Thoreau, aquel gran filósofo trascendentalista, además de agrimensor y fabricante de lápices –no es broma– que escribiera Walden y La desobediencia civil. Este quete digo es un librito que sacó no hace mucho Ardora. Es muy bueno. Una delicia.Y otra referencia importante –lo siento; no lo puedo evitar: El paseo, otra maravilla, eneste caso de Robert Walser (Siruela) (...)

Lo siento, pero no puedo disimular la fascinación que me merece ese tema. Piensa en lo que dan de sí prácticas como el merodeo como una verdadera fuente de reflexión. ¿Sabes? Me fascina la mala reputación que tiene el vagar. No sé si has caído en la cuenta, pero no es casual que vagar signifique, según el Diccionario de la Real Academia, “estar ocioso; andar por varias partes sin determinación a sitio o lugar, sin especial detención en ninguno; andar por un sitio sin hallar camino o lo que se busca; andar libre y suelta una cosa, o sin el orden y disposición que regularmente debe tener”. En el mismo infinitivo se sintetizan los valores negativos de la improductividad, la desorientación y la ambivalencia.

En el lado contrario, el del elogio del nomadeo como nutriente para la inteligencia y la imaginación, fueron los primeros sociólogos y antropólogos de la ciudad –mis siempre admirados chicaguianos, a quienes siempre cabe regresar, a pesar de todos sus errores–, que advirtieron de las virtudes del judío y del hobo –el trabajador ocasional que recorría los Estados Unidos en busca de empleo– como representantes de la agilidad mental humana, puesto que habían obtenido su habilidad para el pensamiento abstracto de las virtudes estimulantes de la errancia constante. Como escribiera Robert EzraPark en 1923: “La conciencia no es sino un incidente de la locomoción”. Eso aparece en una cosa titulada “Elespíritu del hobo: reflexiones sobre la relación entre mentalidad y movilidad”, que era el prólogo para la primera edición de The Hobo, el clásico de Nels Anderson, y que tienes en una compilación quepublicó Horacio Capel con textos de Park y que tituló La ciudad y otros ensayos de ecología urbana (Serbal).

El paseante (...) hace algo más que ir de un sitio a otro. Haciéndolo poetiza el espacio que al mismo tiempo recorre y produce, en el sentido que lo somete a prácticas móviles que, por insignificantes que pudieran parecer, hacen de un territorio cualquiera el marco para una especie de elocuencia geométrica, una verbosidad hecha con los elementos que se va encontrando a lo largo de la marcha, a sus lados, paralelamente o perpendicularmente a ella. El caminante convierte los lugares por los que transita en una geografía imaginaria hecha de inclusiones o exclusiones, de llenos y vacíos, heterogeniza los espacios que corta, los coloniza provisionalmente a partir de un criterio secreto o implícito que los clasifica como aptos y no aptos, en apropiados, inapropiados e inapropiables. En el fondo tu informante no deja deser una variante del famoso  flânneur, a quien sabes que Baudelaire y luego Walter Benjamin consagraron páginas imprescindibles. Como sus herederas, la visita-excursión dadá o la deambulación surrealista –variables espaciales de la escritura automática–, que advierten de cómo las vanguardias artísticas encontraron en el merodeo una fuente de pruebas de las molestias que –como escribiera André Breton– se toma el azar en demostrarnos que no existe. Luego, desde finales de los cincuenta, los letristas, Cobra y, por último, los situacionistas practicaron la deriva psicogeográfica, que no era sino una modalidad de lo mismo. Artistas de los sesenta como Richard Long, Tomy Smith o Robert Smithson llegaron a esa misma convicción de que caminar era “pensar con los pies”, por usar una expresión de este último, y que era posible convertir la actividad andariega en base para la especulación formal. En su último periodo, a mediados de los setenta, el grupo Fluxus propuso acciones parecidas: las freefluxus-tours.

Mención especial merece la manera como esa misma inquietud por la capacidad del paseo de suscitar emergencias está siendo recogida, desde 1995, por las transurbancias del grupo Stalker, cuyos teóricos mayores son Francesco Careri y Lorenzo Romito. El libro que te decía y del queno recordaba el título es Walkspaces. El andar como práctica estética (GustavoGili). (...)

La gente esta de Stalker plantea la exploración de los itinerarios, preferentemente por espacios ambiguos y desterritorializados (...) lo que hacen es buscar formas  de localización de territori attuali, territorios actuales, interpretando lo actual en el sentido que propone Foucault, no de aquello que somos, sino sobre todo de aquello en lo que nos convertimos, lo que estamos a punto de ser, es decir lo otro, nuestro devenir otro. (...) La actividad de Stalker consiste, en transitar entre lo que es seguro y cotidiano y lo que es incierto, por descubrir, generando  –te copio una cosa de su página web– “una sensación de desazón, un estado de aprehensión que conduce a una intensificación de las capacidades perceptivas; de este modo, el espacio asume un sentido; por doquier, la posibilidad de un descubrimiento, el miedo a un encuentro no deseado”  (digilander.libero.it/stalkerlab/tarkowsky/tarko.html).
(...)

2 mar 2012

La ciudad mentirosa

Així es deia un llibre que Manuel Delgado va publicar el 2007. El títol estava agafat del d'aquest article que ell mateix havia publicat l'any 1992 a El Periódico.
L'anàlisi que fa en Delgado de l'urbanisme dels 80 i els 90 en aquest escrit és certament poc fi i mereixeria alguna que altra rèplica. No obstant, sembla mentira que en plena efervescència olímpica algú tingués els nassos (per l'atreviment d'escriure tant contracorrent però sobretot per saber ensumar i trobar el camí) d'escriure una denúncia com aquesta. Està manllevat del seu blog.
 
LA CIUDAD MENTIROSA
Manuel Delgado

Sobreviviremos. La depresión post-parto será terrible, eso sí, pero cuando todo esto acabe y la barca del amor, como siempre y como decía el poeta vuelva a estrellarse contra la vida cotidiana, entonces digo, deberemos pensar qué ciudad hemos visto cambiar a nuestro alrededor.

Premios, menciones, valor como modelo a seguir… todo eso está mereciendo ese laboratorio en que se ha convertido Barcelona. No hay para menos. La ciudad ha sido puesta en manos, como un precioso juguete, de arquitectos-príncipes que se han encargado de hacer de nuestras calles y plazas piezas de especulación formal pensadas más para ser vistas que para ser habitadas. Se ha conseguido, eso sí, que Barcelona sea la capital más interesante, admirada y fotografiable del mundo. Qué pena que sea cada día más duro vivir en ella. Barcelona: escenario perfecto del triunfo de lo bello sobre lo humano.

Barcelona ha reunido de golpe todas las supuestas cualidades de lo posmoderno. Ya saben, eso a lo que algunos llaman también era del vacío, edad neobarroca, imperio de lo efímero, era de lo falso… Barcelona, toda ella, es hoy el resultado de una colosal operación cosmética. No es que sea una ciudad maquillada: es que es sólo el maquillaje de una ciudad. Es una urbe-espejo, sólo superficie alucinada, patria de miradas más que de vidas. Y todos nosotros, barceloneses, nos hemos convertido en entusiastas extras de un espectáculo total en que el ciudadano es a la vez figurante y público embobado ante la puesta en escena de sí mismo.

En su apoteosis narcisista, la nueva Barcelona se ha convertido en una suerte de decorado de superproducción a lo Cecil B. de Mille. La grandilocuencia que preside la reconstrucción de la ciudad inquieta porque advierte de la megalomanía de sus artífices, y en cierto que nunca los arquitectos y los diseñadores urbanos habían tenido tanto poder como en la Barcelona de los 80 y 90, Bohigas ha entregado la ciudad a sus amigos –Piñón, Calatrava, Peña, Viaplana, Moneo, Domènech, Clotet, Tusquets…- y hasta a sus enemigos –Bofill-, para que jueguen a su gusto con el Gran Mecano que para ellos es Barcelona. Se ha obsequiaqdo además con buenos pedazos de esa arcilla de que se hacen las ciudades a los dioses de la moda en arquitectura: los Pei, Foster, Isozaki, Gehry, Meier, Gae Aulenti… Todos han sido llamados a participar del festín.

Y ahí están los resultados. Barcelona ya es su ciudad, mucho más que la nuestra. ¿Y qué quedará, después, de la Barcelona a la que muchos tanto creímos y quisimos parecernos? ¿Qué será de aquella Barcelona de Marsé, Rodoreda, Montserrat Roig, Vázquez Montalbán, Eduardo Mendoza…? Volverá alguien a escribir pensando en su piel y en sus entrañas. L’espoir, de Malraux, Le bleu dans le ciel o Et sur la terre  de Bataille, Pour l’honneur, de Joseph Kessel o Journal de voleur, de Genet. Si fuera posible un día,m ¿vendría George Orwell a luchar por su libertad ? ¿Repetiría Picabia, ante la Barcinodisney que nos han montado, aquello de “Il n’est pas donné à tout le monte d’aller à Barcelone”? ¿Volvería Picasso a pisar nuestras calles alguna vez?

Bella, pero fría como sus nuevas plazas, la exhibicionista Barcelona olímpica conquistará tal vez, ¿quién sabe?, otros corazones. Por nuestra parte, nosotros, sus moradores, cuando nos cansemos de ponerla guapa, caeremos en la cuenta de que los bancos de los paseos han sido pensados para cualquier cosa menos para que alguien se siente en ellos y que las hermosas columnas que crecen por doquier en realidad no sostienen nada. Se pudrirán las palmeras y empezarán a caerse a pedazos los restos del cartón piedra que sirvió de decorado para el gran show del verano del 92.

Volverán de su destierro las putas, los travestis, los pobres, los independentistas y todos los otros presuntos impresentables. Saldrá -¿cómo evitarlo?- la mierda de debajo de la alfombra, y todo será más o menos como era. Aunque quizá de los talleres de Bohigas salga también una miseria urbana de diseño, que, aunque tan miserable como la de antes, hará juego con las papeleras o las farolas y resultará mucho más digna, y hasta es posible que alguien le conceda un premio a los nuevos marginados con look. ¿Por qué no ha de ser bella también la injusticia?

Cuando todo esto pase vendrán, para qué engañarse, todos los desencantos. Nos revelarán que los templos levantados estaban vacios. Saldremos entonces de nuestro atontamiento y veremos que la Ciudad de las Maravillas de la que nos creímos vecinos no era más que un espejismo y que alguien nos había metido de comparsas en un colosal video-clip, en un grandioso spot publicitario.

Hubo un tiempo en que Barcelona enamoraba por lo que de ella no se podía ver, por aquello tan particular que escondía y que brindaba sólo a quienes sabían dar con ello sin buscarlo. Hoy Barcelona deslumbra sólo por lo que de ella se ve, su fachada, la imagen de una aparición. Fascina porque también oculta un gran secreto, aunque sea en este caso el de que en realidad ni existe ni nunca ha existido. Seduce porque sabe mentir.

28 feb 2012

Manuel de Solá-Morales

Ha mort en Manuel de Solá-Morales, hem perdut un dels pensadors del fet urbà més lúcids, brillants, cultes i insubornables que teníem. Com el trobarem a faltar...


Va ser una mort sobtada i inesperada. Pocs dies abans va enviar aquest article al diari ARA. Com sempre, excel·lent.

Incertes Glòries

M. DE SOLÀ-MORALES


El dibuix d'Ildefons Cerdà de la plaça de les Glòries s'ha anat convertint amb els anys en un forat immens i indesxifrable. El que havia de ser el gran centre de la ciutat futura s'ha anat convertint en un enorme forat mental d'incògnites sense resposta. La centralitat evident d'aquella cruïlla gegant ha anat provocant successius projectes -els uns realitzats a mitges, els altres només enunciats- que, volent escapar de la complexitat del lloc on es creuen carrers, autovies, trens, col·lectors i estacions, han intentat reduir-la a formes simples, sense proposar mai una veritable idea urbana.

Primer, als anys 70, van venir les formes circulars nascudes del pensament purament circulatori. La plaça era vista aleshores només com un difícil nus de circulacions a la sortida de la ciutat i, oblidant altres interessos, van sorgir els projectes d'enginyeria que identificaven la idea de centre amb cercles de moviment rodat. Successives versions van marcar trenta anys d'obres, sempre deficients, sempre precàries, d'una plaça que neix com a anell d'autovies.

Més endavant, la justificació social d'aquell dispendi -d'espai, d'obres, de retòrica- va refugiar-se en un nou paradigma: l'espai verd. Som als 90 i ja no venerem el trànsit sinó l'universal àlibi de l'ecologia i la clorofil·la. Combinem un tambor circular amb un parc interior. O, fins i tot, si és possible, enderroquem-lo i fem un parc quadrat buidat de la trama de l'Eixample. Hem passat dels cercles als quadrats, de la plaça rodona al parc rectangular. Fora les estructures! Pacifiquem la vida. A canvi, naturalment, de fer el forat cada cop més gran.

Ara, en la darrera versió municipal, ja són prop de vint-i-cinc les hectàrees de buidat. Això sí: en forma de plaça major barroca, quadrada i grandiosa, de façanes regulars amb voreres... que no es veuen d'una banda a l'altra (400 metres?).

A la gran ciutat feta de moviments, d'activitats i de persones, la centralitat urbana és quelcom matèric, tangible. No és tan sols un símbol o una metàfora: són persones i trànsit que coincideixen, que miren d'ocupar un mateix lloc i que competeixen per guanyar-hi la pertinença.

Diem que busquem un centre per a la gran ciutat contemporània. Però ni Times Square a Nova York ni Shibuya a Tòquio són centres foradats, sinó tot el contrari: estan plens de densitat, moviments mixtos i activitat. La fantasia de parlar de Central Park -fins quan abusarem d'aquest terme enganyós que confon topologia i funció?- pretén una versió de centralitat absent, edulcorada.

Un lloc de tantíssima accessibilitat com les Glòries és bo per fer ciutat, és bo per omplir-la de l'activitat i dels moviments que constitueixen un centre metropolità del segle XXI. Necessitada com està de superfície útil per actualitzar-se, Barcelona no pot permetre's vint-i-cinc hectàrees de forat. Si Cerdà alcés el cap potser es desesperaria veient la seva proposta de gran centre ciutadà convertit en un garden gegantí. ¿O és que la seva hipòtesi d'un gran centre urbà que -per Diagonal, Meridiana i Gran Via- pugui ser nucli del Barcelonès, el Maresme i el Vallès sembla massa valenta per a les nostres Glòries d'avui? Glòries incertes són les que arrosseguem des de fa cinquanta anys...

La pretensió de fer un centre pel mer procediment de fer un forat ja té un exemple que podem contemplar a l'altre extrem de la Gran Via, a la plaça Europa. Pensar que el dibuix d'una plaça rodona ja dóna centralitat és una ximpleria que només ha portat desolació. I és que la centralitat tampoc resulta només d'acumular façanes monumentals. Cal fer ciutat, no només forma. Són els teixits urbans de l'entorn, els que fan un centre. No a l'inrevés. És la diversitat i la promisqüitat de persones i estructures el que crea significació i referència.

En lloc d'un espai buit, el sector de les Glòries podria ser un teixit ple de múltiples espais i edificacions, a cavall de tantes infrastructures com calgui. En contacte. Amb les arquitectures més valentes.

El tema és de programa, no de forma. La plaça de les Glòries pot ser una àrea d'oportunitats noves, inexistents fins ara. La seva posició i disponibilitat ho proclamen, i la connexió directa al territori metropolità la fa única.

Els centres contemporanis de grans ciutats -Tòquio, per exemple- ens ensenyen la perfecta i decidida contigüitat d'edificació i gran vialitat, de peus a terra, sense manies. Aquest és el camí de la metròpoli moderna. Quina oportunitat per a les trenta hectàrees més cèntriques de la Barcelona futura! Una injecció d'intensitat japonesa al cor de la ciutat mediterrània per excel·lència.

27 feb 2012

Manifesto urbano

Manifiesto urbano pintado en pared de barrio Moureria (Lisboa) en plena reconversión

13 feb 2012

Sobre l'honradesa

Si l'honradesa no fos un deure, hauria de ser un càlcul.—Concepción Arenal, sociòloga, pedagoga i assagista gallega (1820-1893)

6 feb 2012

Barcelona en el quirófano

por Agustí Fancelli



Artículo publicado en El Pais

Tiene la palabra crisis efectos de anestesia global, de adormidera para soportar el trance de pasar por el quirófano y someterse sin dolor a la inevitable amputación. Contener el déficit parece la única e inapelable terapia. The rest is silence. Ni siquiera la cultura, tradicionalmente más levantisca, se atreve a decir esta boca es mía. Lluís Pasqual elimina del Lliure tres espectáculos, debido a un recorte de la aportación de la Generalitat de un 15%, el mismo que le ha tocado en suerte al Mercat de les Flors, obligado también a reducir su programación de danza. El Liceo, que ha sufrido idéntica sangría por parte del gobierno autónómico y se prepara para la que le va a caer por parte del Ministerio de Cultura, sube la apuesta y se lleva por delante tres títulos óperísticos, tres funciones del ballet de Montecarlo, un concierto, un recital y un espectáculo infantil. Los responsables políticos de la cultura contemplan este panorama con “preocupación”, se diría incluso con resignación cristiana. “Si no lo hacemos así, dentro de uno, dos o tres años tendremos la sensación de que tenemos unas instituciones que están en crisis permanente”, ha declarado el consejero de Cultura, Ferran Mascarell. Lo dicho, no hay terapia alternativa: para frenar la metástasis deficitaria no queda más camino que la intervención masiva en la mesa de operaciones. Segundas opiniones diagnósticas abstenerse. En cuanto a las secuelas que tan drástica medida pueda dejar en el maltrecho cuerpo cultural, ni una palabra.

En el otro plato de la balanza tenemos a una tal Sheldon Adelson, magnate estadounidense para más señas, con una fortuna estimada en 3.400 millones de dólares según Wikipedia, que baraja algún lugar de Cataluña para instalar un macrocasino y todo lo que cuelga de él —hotel, campo de golf, etcétera— al estilo del Venezia Towers que regenta en Las Vegas. Se estima —¿por quién?, ¿con qué datos?— que la movida puede dar trabajo a más de 200.000 personas, entre empleos directos e indirectos. El consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, se está moviendo entre bambalinas para intentar que caiga la breva, en dura competencia con doña Esperanza Aguirre, en tiempos ministra de Cultura, hoy presidenta de la Comunidad de Madrid.

¿Cuantos puestos de trabajo menos van a suponer los recortes en la cartelera de Barcelona? ¿Alguien se lo ha planteado? En realidad, para qué entretenerse a contarlos, cuando los recursos dedicados al sector no pasan del 1% del presupuesto, equivalente, según decía Marcos Ordóñez el otro día —e se non è vero, è ben trovato…— a lo que la sanidad catalana destina a subvencionar los antidepresivos para sus ciudadanos.

Algo decididamente no funciona cuando los responsables políticos de la cultura son incapaces de defenderla con un argumentario mínimo. Es obvio que estamos en un sector imposible de valorar por los arqueos de caja y que tiene que ver en cambio con una dimensión más inaprensible, pero no menos importante a la hora de generar beneficios sociales: la dimensión simbólica, sin la cual no se construye ningún imaginario colectivo. Barcelona es hoy una ciudad fatigada, en retroceso cultural, atemorizada por el futuro. Se conforma con ofrecer al visitante un gran escaparate con todas las marcas como es el paseo de Gràcia, pero le importa un pimiento si la oferta musical, teatral o museística mengua. En cambio se le alargan las orejas cuando oye hablar de un macrocasino o de cruceros como el Costa Concordia, masivamente atracados a su muelle. Somos el país de camareros que vaticinó Carlos Solchaga. Eso no significaría ningún desdoro, como no se cansa de repetir Ferran Adrià, si fuéramos capaces de acompañarlo con la mejor escuela de hostelería del planeta y la mejor oferta cultural y de ocio posibles. En cambio cerramos la Monumental y dejaremos que crezca un bosque en su interior, antes de instalar un nuevo centro comercial.

Algo no está funcionando en esta ciudad. Para salir de la crisis hace falta poder contar con un valor que no aparece en ningún balance: la confianza en que es posible salir del quirófano para gozar de una segunda vida. La cultura tendría mucho que aportar en la construcción de este imaginario, pero nunca podrá hacerlo si sus máximos responsables son incapaces de pensarla fuera de la cuenta de explotación.

26 ene 2012

La fe de los números

"In God we trust; all others must bring data"
Edward Deming 

25 ene 2012

Seducció perpetua

Mai donis per finit el temps de seduir-me, allò que obtens de mi que no et conformi mai.
—Miquel Àngel Riera (Manacor 1930-Palma 1996)