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26 sept 2012

Les riuades del Vallés



Coincideix que aquesta setmana el Torpedo juga un partit amistós a Terrassa, al barri de les Arenes.
Pels qui potser no en sou conscients aquest va ser l'escenari d'una de les majors catàstrofes de la història recent del nostre pais. Ara fa 50 anys que es van produir les tristes riuades del Vallés, que es van emportar la vida de gairebé 1000 persones fonamentalment a Terrassa i Rubí i que van posar de manifest entre moltes altres coses, que això de l'urbanisme i de plantejar-se com i on construim té al seva importància.
El barri de les Arenes va ser un dels més arrassats.


Article publicat a El Pais el 26 de septembre de 2012



El trágico 25 de septiembre de 1962 cambió la historia del Vallès, entonces ya uno de los motores económicos de Cataluña y España, gracias a su potente industria (Sabadell y Terrassa concentraban el 70% de la producción textil del Estado). Un sector que creció gracias a la mano de obra llegada, principalmente, del sur de España y que se instalaba donde y como podía. En muchos casos, en casas autoconstruidas los fines de semanas en el cauce de ríos, aparentemente secos. Hace medio siglo la naturaleza reclamó su territorio y las lluvias torrenciales dejaron centenares de muertos en la comarca, barrios arrasados, industrias destruidas y miles de casas en ruinas.

El diluvio del Vallès dejó hasta 215 litros por metro cuadrado en Terrassa, 96 en Sabadell o 182 en Sant Llorenç del Munt, la cabecera de varios arroyos que se desbordaron al llegar a los núcleos habitados. Los datos oficiales cifran los muertos en 692. Los más afectados fueron Terrassa (327) y Rubí (260). En otros municipios como Sabadell, Ripollet o Montcada i Reixac, las víctimas mortales no superaron el medio centenar. Algunos expertos elevan la cifra de fallecidos hasta un millar, ya que muchos inmigrantes que vivían en las zonas arrasadas no estaban empadronados.

El fatídico día de hace medio siglo empezó tranquilo. Juana Biarnés acudió, como cada día, a la academia donde estudiaba periodismo; Montse Gascón fue al colegio; Pablo Gómez, a trabajar a la panadería; y Dolors Pont, al servicio de tuberculosis donde ejercía de enfermera. Por la tarde empezaron las fuertes lluvias y el agua comenzó a bajar por las rieras. Lo peor llegó cerca de las 10 de la noche, cuando el cielo se cerró todavía más y una tromba de agua excepcional se cebó con el Vallès Occidental durante un par de horas (también afectó, con menos consecuencias al Vallès Oriental y al Baix Llobregat).

Hacia las nueve de la noche, Juana Biarnés llegaba a Terrassa en Ferrocarrils de la Generalitat, desde Barcelona. Fue el último convoy que lo hizo. El siguiente frenó, gracias a la pericia de sus maquinistas, a pocos metros del puente de Les Fonts, que ya se había hundido. Al llegar a casa, Juana recuerda que se fue la luz y se empezaron a oír gritos. Vivía en la calle Pitágoras de Terrassa, al lado de la Rambla, una arteria de comunicación de la ciudad construida encima de la riera del Palau, que había sido canalizada. El colector no pudo asumir el cabal del agua y estalló, convirtiendo la Rambla en eso, en una riera. Su padre, un reconocido fotógrafo de la ciudad, instó a Juana a coger su cámara y ambos salieron a la calle. Ante el horror que se encontraron y la imposibilidad de hacer fotos en unas condiciones pésimas de luz, el padre lo tuvo claro. “Vamos a dejar las cámaras. Vamos a ayudar a la gente”.

El barrio del Escardívol de este municipio se llevó la peor parte. Allí vivía Juana Méndez, de 18 años. Pasadas las 10 de la noche, se oyó un fuerte estruendo y su madre gritó “¡La riera!”. El agua había crecido varios metros y no podían salir por la puerta. Tuvieron que hacer un agujero en el tejado. “Era de noche, pero los relámpagos eran tan seguidos, que parecía de día. Veíamos como las casas se caían una tras otra. Parecía el fin del mundo”, relata Juana todavía conmocionada. La familia Méndez consiguió escapar, pero a su vecino se lo llevó el agua. Días después hallarían su cuerpo sin vida en Sant Carles de la Ràpita (Tarragona).

En el momento de la tragedia, Dolors Pont tenía 36 años y era enfermera. Se salvó saltando por la ventana de su casa, en Rubí, y decidió hacer lo que mejor sabía. “Mi hermana y yo fuimos al Ayuntamiento para atender a los enfermos. Los vecinos que tenían coche se dedicaban a transportar los muertos al cementerio y los vivos, a los hospitales”.



Vías del tren de Renfe colgando a la altura de Les Arenes / EDUARD BROS

Con los primeros rayos de luz y sin apenas dormir, los Biarnés, padre e hija, salieron a la calle. Ya no llovía. El paisaje era desolador. Casas destruidas, calles inundadas ahora por barro, árboles y coches amontados, cuerpos sin vida y destrozados colgando de los árboles, tirados en el suelo… El horror lo recogieron en diez carretes. Pero nadie conocía la magnitud de la tragedia. Estaban incomunicados: los teléfonos no funcionaban, no había luz, las dos vías de tren habían quedado destruidas y las carreteras estaban bloqueadas. El padre de Juana la envió a Barcelona a revelar las fotos. La joven de 27 años enfiló la carretera de Martorell (la única practicable) y en autoestop llegó a la capital catalana. Consiguió revelar los negativos en casa del fotógrafo Antoni Campanyà, quien al ver el horror captado exclamó “¡Esto es peor que una guerra!”. Rápidamente se pusieron en contacto con Federico Gallo, presentador del telediario del mediodía en TVE y Juana llevó las fotos a los estudios de Miramar. Sus imágenes abrían el informativo del 26 de septiembre, revelando al país lo sucedido en el Vallès.

Mientras tanto, los vecinos intentaban organizarse como podían ante tanto horror. En el Escardívol de Rubí, el paisaje era dantesco. De hecho, no había escombros. Directamente no había nada. Las decenas de casas que horas antes ocupaban el solar, fueron barridas literalmente por el agua. “La gente se desmayaba al ver que todo había desaparecido de un plumazo”, explica Juana Méndez. Ella se quedó en la calle con camisón y zapatillas. De su familia no murió nadie, pero el barro inundó la vivienda hasta el techo y lo perdieron todo. Confiesa que no ha podido volver a ella. Los vecinos les dieron ropa y la familia, dinero. Un amigo les dejó una casa. “Tuvimos que empezar de nuevo”, concluye.


Manipulación franquista

El 25 de septiembre coincidió con un vacío de poder en Barcelona. Ni el Gobernador Civil ni el jefe provincial del Movimiento estaban ese día en la capital catalana. Habían viajado a Madrid. El corte de las comunicaciones también impidió a los alcaldes hacer llegar las llamadas de socorro. Lo consiguieron a la mañana siguiente, pero sin mandatarios que pudieran ordenar las tareas de rescate, la población se autoorganizó. En Terrassa, el sacerdote reunió a un grupo de jóvenes escoltas y les dijo: [Las autoridades] “No saben ni por dónde empezar. Así que lo que no hagáis vosotros, nadie lo hará”.

Estos embrollos políticos han sido recogidos por el periodista Ferran Sales y el historiador Lluís Sales en el libro ‘La riuada de Franco’, que explica cómo el régimen intentó convertir la tragedia en una campaña de propaganda para realzar la figura del dictador Francisco Franco. El Caudillo visitó los municipios afectados el 2 de octubre de 1968, dos días después que lo hicieran los entonces príncipes Juan Carlos y Sofía. Montse Gascón recuerda muy bien la visita del Generalísimo. “En la escuela estuvimos días ensayando en ‘Cara al sol’ y nos dieron banderitas para asistir al desfile”, explica a este diario.

El régimen controlaba todo, incluso quería influir en las tareas de rescate, que desde la noche del 25 de septiembre iniciaron espontáneamente los vecinos. Al día siguiente se añadían a estas labores los Minyons escoltas, cuya entrega fue elogiada por la premsa local, relegando a un segundo plano la intervención de las secciones juveniles o femeninas del Movimiento. Esto no gustó nada a los dirigentes franquistas. Tampoco ayudó que el entonces alcalde de Rubí, Miquel Rufé se negara a hacer vestir a los escoltas con camisas azules, las oficiales del partido. El edil lo consideró una petición superflua en un momento de tragedia. Pocas semanas después fue destituido.

Al régimen tampoco le hizo gracia la campaña de emergencia y solidaridad que por su cuenta montó el periodista Joaquín Soler Serrano a través de la emisora Radio Barcelona. El entonces ministro de Información, Manuel Fraga, tuvo la idea de reconducir esta oleada solidaria de una cadena privada en una campaña de propaganda en favor del dictador. Dolors Pont recuerda con emoción que la intervención y la entrega de Soler Serrano fue igual de importante, o más, que los que trabajaban rescatando personas a pie de calle. “Serrano inventó las maratones de solidaridad hace 50 años. Pedíamos comida o ropa y al cabo de pocas horas nos llegaba”. La ciudad de Terrassa inauguró el pasado domingo un monolito en honor al periodista.

24 jul 2012

Segurament els JJOO també van ser això

Aprofitant les nombroses efemèrides olímpiques d'aquests dies, el Màrius Serra publica avui una columna a La Vanguardia on cita un altre article del Sergi Pàmies i acaba escribint:

"[...] El dissabte, en una columna al Viure intitulada "La caspa olímpica", Sergi Pàmies feia una pregunta llarga i sinuosa: "És un disbarat afirmar que l'ambició modernitzadora de 1992 va significar l'expropiació forçosa -i de vegades brutal- d'uns valors socioculturals populars i l'inici d'una grandiloqüència de nou ric i d'unes oportunitats de corrupció que encara estem pagant?". La resposta és sí. Un sí halitòsic que esclata com una bomba fètida en el podrimener dels nostres temps. A banda de totes les virtuts que ara sentim proclamar, els Jocs també van significar el tret de sortida de la cursa immobiliària que ens ha portat fins aquí. Els Jocs van enterrar la corrupció del franquisme per encetar la de la democràcia. Citius, altius, fortius."


I segurament tingui més raó que un sant.




28 jun 2012

El Morrot

El Morrot sigue estando básicamente donde siempre ha estado, pero con el tiempo se ha convertido en un lugar cada vez más difícil de encontrar y de reconocer. Como toda la ladera sur de Montjuic, donde Candel decía que la ciudad perdía su nombre, se trata de una zona privilegiada de la ciudad pero incomprensiblemente denostada, ignorada y estigmatizada. El último proyecto de transformación de este espacio ideado por el actual equipo de gobierno en el ayuntamiento, ha servido de excusa a Xavier Theros para hacer una hermosa crónica de este lugar tan especial.

27 de juny de 2012 - Xavier Theros

Memòries d’un penya-segat


El tranvía 48, a su paso por la carretera del Morrot, en una imagen de 1919. / A.T.V.
La muntanya de Montjuïc de Barcelona sempre ha estat un propòsit no realitzat. Com si es complís amb aquesta un antic malastruc, el lloc que va veure néixer la primitiva Barcelona, que havia de ser pulmó urbà, zona residencial o futur barri tecnològic, segueix arrossegant una llarga tradició de projectes estroncats. La presència del castell, dominant amb la seva silueta amenaçadora tota la plana, va resultar odiosa moltes dècades; despertava una por massa ben justificada. Quan Montjuïc va ser enjardinat el 1929, molts cregueren que es convertiria en un Central Park o Bois de Boulogne a la catalana. Però darrere d’aquesta façana turística i olímpica, encara s’amaga un territori deshabitat, amb una història plena de llegendes.
ON LA CIUTAT PERD EL SEU NOM
El Morrot és el nom que rep el vessant sud de Montjuïc, on la muntanya es precipita abruptament sobre el mar. Els forats de les seves roques acullen una reserva natural de xoriguers (falco tinnunculus), aus rapinyaires que comparteixen amb l’Ajuntament de Barcelona el control d’espècies com els coloms o les gavines. Aquesta paret rocallosa està coronada pel castell, entre el far i el cementiri del sud-oest. I sembla que va ser l’origen geològic del que avui és Barcelona. Ho explica el doctor en arquitectura Estanislau Roca: “En el període Miocè, el Morrot era un illot en el mar que aturava la sorra que portaven les onades, acumulant prou material com per formar una petita península i dibuixar així el litoral barceloní. Segles més tard, els ibers hi van construir la primitiva Barkeno. No va ser fins després de 1714, quan la muntanya va agafar mala imatge. El record dels bombardeigs dels generals Espartero (1842) i Prim (1843) i les històries de tortures i execucions al castell la van convertir en un símbol de l’opressió. Paradoxalment, sense els militars la muntanya hauria estat engolida per les cases”.
L’altre element que la va fer un lloc apartat van ser les pedreres, la més antiga de les quals era la de l’Esperó del Morrot, d’on va sortir la pedra per construir les muralles i els edificis de Barcelona. Se’n treia pedra molinera per les moles dels molins, i els carreus amb què es va aixecar la catedral, Santa Maria del Mar, l’hospital de la Santa Creu, la casa de l’Ardiaca i els palaus gòtics de la ciutat.
Fins a l’arribada de la totxana, totes les cases es van construir amb aquest material (el darrer edifici fet amb pedra de Montjuïc va ser el Banc d’Espanya de la plaça de Catalunya). Durant el segle XX hi van haver 25 pedreres en funcionament, tancades el 1955 pel risc de les voladures amb dinamita.
COVES I LLADRES
El Morrot sempre ha estat un lloc de coves, ja habitades en el Paleolític. Les restes arqueològiques més antigues de Barcelona s’han trobat aquí: un taller del 8.000 a.C., on s’explotava el jaspi groc o vermell de la muntanya per fer ganivets, puntes de fletxa o llança i eines. Quan els romans van traslladar la ciutat de Barkeno al turó del Taber, sota els penya-segats es va fer el primer port on s’obtenien les preuades ostres de Barcelona. Amb la caiguda de l’Imperi, les coves de Montjuïc van ser ocupades per anacoretes i eremites. I la muntanya màgica va ser colonitzada per capelles com les de Sant Julià, Sant Fructuós, Sant Bertran o Santa Madrona (la llegenda diu que va néixer en una cova del Morrot). Aquesta part de la muntanya també acollí els dos cementiris jueus de la ciutat medieval. En segles posteriors, les coves van ser habitades per bandolers i lladres. Corria la veu que hi havia enterrats tresors, com el que van trobar en un forat els constructors de la casa dels Cargols del Paral·lel. El 1641, en la revolta dels Segadors, el virrei de Catalunya es va amagar en una d’elles, on va ser detingut i executat pel poble. Al 1714, les tropes borbòniques detindrien al general Moragues en la cova dels Argenters.

Malfactors i misèria

X. T.
Tot i ser un lloc tan literari, pocs han estat els escriptors catalans que han parlat del Morrot. Sabem de les bandes de segrestadors que habitaven les seves coves el segle XIX per la novel·laBarcelona y sus misterios, d’Antoni Altadill. Un altre autor que va parlar d’aquests vorals va ser Juli Vallmitjana, en llibres com La Xava (Edicions de 1984) i Sota Montjuïc(Arola). En un altre registre es trobava Paco Candel, que reflectí les misèries del barraquisme i l’emigració aEls altres catalans (Edicions 62). El veïnat d’aquest racó també surt episòdicament aHa estallado la paz (Planeta) de Josep Maria Gironella, Una hereva de Barcelona (Ed. 62) de Sergio Vila-Sanjuán, La ciudad de los prodigios (Seix Barral) d’Eduardo Mendoza, oLa petita mort (Plaza & Janés) de Roser Caminals. Pel que fa a la crònica d’aquests espadats destaquen Las calles del pecado (Petronio) de Joan Llarch, Can Tunis, l’ocàs d’un barri (Generalitat de Catalunya), de Julio Baños, oMontjuïc, la muntanya de la ciutat (Institut d’Estudis Catalans), d’Estanislau Roca, amb què va obtenir el premi Domènech i Montaner.
El 1896 el que van trobar va ser un nen assassinat, que commocionà la ciutat. Durant la Primera Guerra Mundial, molts desertors europeus les van habitar; i en temps del pistolerisme s’hi van localitzar amagatalls d’armes i explosius. Tot aquest món subterrani va ser parcialment tapiat durant les obres de l’Exposició de 1929, malgrat que cinc anys després la policia encara va fer una gran batuda per detenir els delinqüents que hi vivien. En la postguerra s’hi refugiarien alguns republicans que no van poder fugir de les autoritats franquistes. El 1963 un home va caure accidentalment en una cova (fet que es repetiria al 1966 i al 1967). I el 1978 es va produir una baralla a cops de puny entre indigents per la propietat d’un avenç. De manera inesperada, al 2006 es van detectar nous habitants en alguna de les coves de la muntanya.
Jaume Susany és membre del Centre d’Estudis de Montjuïc. La seva afició l’ha portat a buscar els túnels del castell: “La de Montjuïc és l’única fortalesa del seu tipus sense camins subterranis coneguts. Però que no siguin de coneixement públic no vol dir que no existeixin. Sabem que el Tren de la Bruixa del Parc d’Atraccions era un tros del túnel que feien servir els militars per transportar municions fins a la bateria d’artilleria de Bellavista, una de les que hi havia a la muntanya. I a la carretera de Montjuïc, davant del carrer Cabanes es conserva una porta tapiada d’un altre passadís”.
A LA ‘CURVA’...
En una de les seves rumbes, el cantant Gato Pérez descrivia aquests espadats com un lloc: “A mig camí del port, on Montjuïc i El Prat es fonen en terrenys guanyats al mar”. Per anar-hi s’havia de passar per la carretera del Morrot, on estava la famosa curva que ell va cantar. Aquest antic camí anava des de les Drassanes fins a Can Tunis, i el XIX era el destí preferit pels suïcides romàntics que es llençaven al mar. En aquells anys, quan hi havia tempesta les onades tallaven la carretera. El pas també era interromput quan feien pràctiques de tir des del castell o quan hi havia esllavissades, molt freqüents. De l’antiga carretera encara se’n pot veure algun tram sota l’actual Ronda del Litoral, construïda entre les dècades de 1970 i 1980.
Per la carretera del Morrot circulava el tramvia 48, dels més peculiars del transport públic barceloní. En aquesta línia havia treballat un jove arquitecte anomenat Antoni Gaudí, que moriria anys després atropellat per un tramvia. Va entrar en funcionament el 1905, amb un trajecte que anava des de la Rambla fins als banys Zoraida i l’hipòdrom de Can Tunis. Llavors semblava que aquesta zona li faria la competència a la Barceloneta com a lloc de bany i d’oci. Però després de la Guerra Civil, el 48 es va convertir en el tramvia del cementiri (Atraccions Apolo-Fossar de Montjuïc). Les esllavissades van fer que fos considerada una línia poc segura; i quan va ser suprimida el 1963 feia el recorregut Palau-Cementiri.
Durant molt de temps, en el moll del Morrot era on feien la quarantena les naus sospitoses de dur malalts a bord. Llavors era una zona de poc tràfic marítim, fins que el 1908 es va construir la dàrsena. A partir de 1914, davant mateix van aparèixer les muscleres del Morrot, on dos anys després es van rodar imatges de la pel·lícula La vida de Colón, de Gérard Bourgeois. I durant l’epidèmia de la grip espanyola de 1918 es va instal·lar un campament sanitari. Per les mateixes dates, s’obria aquí la primera base hidronaval de la Península, en funcionament fins al 1961. Hi havia també els tallers de la Nueva Vulcano i els magatzems de la CAMPSA. A partir de 1950, la dàrsena del Morrot va ser ocupada quasi en exclusiva per les naus de la Sisena Flota dels Estats Units.
Al costat del moll hi ha l’estació del Morrot. Pertanyia a l’antiga línia MZA, i malgrat haver estat una de les candidates per acollir l’AVE, ha quedat com una estació de mercaderies. Dalt de la muntanya es troba el far, de 1906, poc conegut i reedificat el 1922 per l’arquitecte Josep Cabestany. És un edifici rectangular, amb dues plantes de totxana vermella, coronat per una torre cilíndrica, on fins a finals del XX hi va viure un farer. El far va ser automatitzat i ha quedat deshabitat; fins i tot es va parlar de fer-ne un restaurant. Ara fa 10 anys, l’arquitecte Josep Maria Botey remodelà l’espai: “El projecte era fer-hi la seu d’Activitats Socials de l’Autoritat Portuària de Barcelona. Havíem de rehabilitar l’interior i fer accessible la part del far, per fer-hi un petit museu”. Les obres es van acabar, però no ha estat obert. Encara el 2007 es va parlar de reconvertir-lo en un centre de documentació i observació de l’entorn natural. Però segueix tancat.
L’HOTEL TRANSEUNTE
Si passen per la Ronda del Litoral, veuran a la falda de Montjuïc una construcció amb sostre de volta, de difícil accés i amb la porta tapiada. És conegut com el Polvorí. Ho explica Joan Montoya, un enamorat dels esports de muntanya i l’espeleologia, que va ser-hi fa tres anys: “Són dues grans galeries de ciment armat connectades entre si, que en algun tram fan necessari l’ús de cordes. Hi vaig anar amb gent del grup GEXXI i del Club d’Exploradors de Llocs Abandonats (CELA). Estava ple de brossa, hi havia diaris de fa 30 anys, botelles, nines, restes de fogueres...”.
El túnel va ser construït durant la Guerra Civil per amagar-hi els magatzems de benzina de CAMPSA, que l’aviació italiana provava de destruir. Es va aprofitar una cova natural, a partir de la qual es van perforar dues galeries sobreposades. Tanmateix, en el bombardeig del juny de 1938, les bombes van fer explotar els dipòsits i les obres es van aturar. En la postguerra es va transformar en una ciutat de la misèria, on vivien els captaires més estripats. Llavors eren conegudes com les Coves d’Ali Baba, l’Hotel Transeunte o l’Hotel Montecarlo, per un cartell burleta que algú penjà a l’entrada. El perill d’esllavissades va fer que en els anys 60 fossin desnonades i tapiades.
Dels barris de barraques i del poblament informal en sap molt Julio Baños, membre de la Fundació Paco Candel i president dels Amics del Centre de Documentació Històrica Montjuïc-La Marina. Segons explica, “Can Tunis va ser una zona que —a finals del XIX— semblava una opció òptima per fer-hi un barri de categoria. Només hi havien masies i algun berenador, amb fama de menjar-s’hi el millor peix fresc i les millors angules pescades a la desembocadura del Llobregat. Els senyors de Barcelona venien fins aquí per anar a l’hipòdrom de Can Tunis. Però quan van fer el cementiri, l’espai es degradà. I en comptes d’un lloc selecte es convertí en un dels primers barris de barraques de Barcelona”.
Les primeres barraques del Morrot van aparèixer al 1870, quan va començar l’explotació intensiva de les pedreres. El veïnat era molt peculiar, i anava a retratar sovint el pintor Isidre Nonell. Les barraques allà eren coves excavades a la paret, amb una façana d’obra. Començaven a tocar de la fàbrica Rivière, després venien les del Huerto de la Paloma. I al final les de la Muntanyeta, amb edificacions tan ben fetes que, en ser traslladats els seus veïns, hi van instal·lar famílies de gitanos a qui les autoritats franquistes van prometre escoles, equipaments sanitaris i feina. Però de tot allò no es va fer res. Els serveis municipals les van tapiar quasi totes entre el 1952 i el 1953, després d’una esllavissada que va matar una família. Com recorda Baños: “Aquesta mena d’accidents era molt freqüent. Amb 15 o 16 anys era a la parada del tramvia i com que feia tard vaig decidir anar caminant. Sota el castell vaig veure els bombers, amb unes escales molt llargues. A la paret de roca hi havia un forat, i d’aquest en sortia una mà que demanava auxili”.
BLAU@ICTINEA, UN SOMNI
A Barcelona, cada projecte municipal inclou un barri de nova planta. Així, la Vila Olímpica va ser el referent de Pasqual Maragall, com el 22@ ho va ser de l’alcalde Joan Clos. Des de fa cinc anys, la nau insígnia de l’ajuntament Trias ha estat el Blau@Ictinea; nom força extravagant pel Morrot. Tanmateix, no és un projecte nou; segons l’arquitecte Roca: “Des que el 1914 Montjuïc va ser declarat d’utilitat pública, s’han succeït diversos plans d’edificar-hi habitatges”. Durant la dictadura de Primo de Rivera, l’arquitecte municipal Ferran Romeu ja va proposar la construcció d’un barri de xalets adossats. Acabada l’Exposició de 1929, Rubió i Tudurí projectà enderrocar els palaus i urbanitzar la muntanya. Dins d’aquest projecte, el GATPAC va proposar la construcció d’un ascensor que pugés des de l’estació del Morrot fins al castell.
L’escriptor Josep Pla mostrava l’estranyesa que en comptes de viure arran de mar, la burgesia de Barcelona preferia Collserola. Al 1960, amb la cessió del castell a l’Ajuntament, van haver-hi dos nous projectes; el primer de Josep Maria Bosch i Aymerich, i el segon dels arquitectes Bonet Castellana, Oriol Bohigas i Josep Martorell. Aquest pla especial tenia el patrocini de l’empresa BEOSA, que pretenia acabar amb el cementiri de Montjuïc per fer-hi un barri residencial i prolongar la ciutat per la façana marítima.
La proposta de Trias fou durant les municipals del 2007. El pla era construir 10.000 habitatges en un nou barri anomenat Blau@Ictinea. Però aviat es van veure les dificultats: calia traslladar l’estació de mercaderies i modificar la Ronda del Litoral. Això va reduir la xifra a 2.000 habitatges, amb espai per a empreses i sector terciari. Finalment, el projecte parlava de blocs d’oficines i usos hotelers. L’oposició recordà el perill de fer domicilis al costat del moll d’Inflamables. El Morrot és un espai molt conflictiu: el 1992 patí un xoc entre un tren de mercaderies i un camió cisterna; el 1996, una fuita de diòxid de sofre; el 2003, un incendi, i el 2008, una fuita química.
L’abril passat el ple municipal rebutjà el projecte. Tot i que CIU no hi renuncia, de moment és un altre dels propòsits no realitzats que han tingut la muntanya de Montjuïc per escenari.

4 jun 2012

Canaletto i Lleida

No sé què té la llum d'aquesta fotografia, aquest cel, que sembla que el mateix Canaletto s'hagués acostat a Lleida a fer un dels seus quadres. La foto me la va enviar l'amic Alfred Sesma arran d'un petit incendi que hi va haver al casc antic.


8 may 2012

La geografía urbana como paisaje de letras

Adjunto la primera parte de un texto que Ricard Huerta, profesor de Educación Artística de la Universitat de Valencia, publicó en el Cultura/s del 29 de febrero pasado, que me ha hecho pensar en una de las cosas en las que más me fijo cuando viajo: la tipografía de los establecimientos y de las calles. En mi opinión estos estos rótulos determinan enormemente la calidad del paisaje urbano. Carteles de negocios, señales municipales, publicidades...por razones que se me escapan hay ciudades que cuidan o que parecen tener una cultura tipográfica notable mientras que otras se han entregado a una orgía de carteles de nuevo cuño, no siempre baratos, pero casi siempre horteras y sin ningún tipo de personalidad o gracia. Como en tantas otras cosas en esto también podríamos decir que antes se rotulaba mejor. O eso me parece a mi por lo menos.

Si como dice Huertas la tipografía de la vía pública contribuye a la construcción del paisaje urbano y por extensión a la visión que se tiene de la propia ciudad y si como también afirma, las ciudades tienen las letras que se merecen...pobrecita Lleida. 

Otro aspecto a destacar de este texto es la mención a un personaje que desconocía (Enric Crous-Vidal) de quien podeis encontrar más información aquí y aquí.

Anuncio del programa de Fiestas de Lleida, 1931-1932

Ricard Huerta
La ciudad empieza y termina donde asoman las letras. La tipografía es una senda que recorre las paredes de nuestras ciudades, donde se intercalan y superponen elementos que han ido acumulándose mediante roces y transiciones, a través de capas sedimentadas que dejan percibir, como estratos arqueológicos, un devenir de formas y texturas, desatando un acontecer humano, de calado artístico, con lecturas múltiples.

Gracias a los textos podemos disfrutar de un verdadero arte mural, por ello conviene un acercamiento estético hacia los letreros, los carteles y los grafitis. Cada mensaje escrito desencadena una tendencia lectora. Tanteamos su pronunciación, deletreamos el texto,y experimentamos otras sensaciones de tipo intuitivo que ponen en juego múltiples mecanismos de percepción.

Durante los años de escolarización aprendimos a leer y a escribir, pero en raras ocasiones nos instruyeron en lo relativo a las formas, los colores, las texturas o las posibilidades poéticas que encierran los artefactos visuales llamados letras.

Practicar el turismo de letras. Las ciudades muestran una cultura tipográfica propia perceptible al pasear por sus calles, lo que permite descubrir el corazón de su entidad en términos alfabéticos. La ciudad muta y crece en una espiral de contradicciones y sucesos, sorprendiendo por su capacidad de adaptación.

Las letras hablan de ella, recogen y muestran sus cambios y evolución, filtrando los deseos de sus gentes. De las letras y de la ciudad nos atrae la complejidad, la eficacia comunicativa. El concepto de palimpsesto (manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior casi borrada) sirve para identificar las señales y marcas de las letras urbanas.

Pasear por la ciudad supone rastrear el paisaje gráfico urbano, verdadera fuente de satisfacción visual, motivo de sensaciones que apuntan hacia lo social y lo colectivo. Al pasear nos convertimos en usuarios activos, participando de dicha realidad. Las calles y plazas ofrecen un relato urbano que genera un modelo de goce apasionante y un enriquecedor esquema de aprendizaje. Autores como Francesco Careri han reflexionado sobre el concepto del walkscapes, apadrinando un movimiento internacional que reivindica el ritual de perderse por la ciudad, incardinando un paseo a la deriva, algo que nosotros planteamos desde la perspectiva de un descubrimiento tipográfico.

Las letras definen la ciudad, la escriben y la construyen. La geografía urbana es en realidad un paisaje de letras cuyo perfil se dibuja en base a los signos alfabéticos que la pueblan. La ciudad es sobre todo un espacio escrito y cada ciudad tiene las letras que se merece.

En Nueva York nació el fenómeno del grafiti. Buenos Aires representa la tradición del filete. Barcelona
es una ciudad diseñada, con tradición centenaria en sus letreros comerciales, donde ejerce su labor Andreu Balius, quien siempre combinó la herencia con la actualidad, sin perder ni un ápice de ironía en sus reflexiones tipográficas. Lleida es una ciudad discretamente tipográfica. Me resultaba difícil entender por qué motivo la formación y la trayectoria del eminente Enric Crous-Vidal tenía precisamente en Lleida su espacio de referencia. Una de sus grandes creaciones de juventud fue la revista Arts, publicación mítica, aunque sus logros más importantes los consiguió en Francia tras su exilio forzoso. Como turista tipográfico me reconcilié
con Lleida al visitar su cementerio, ya que las lápidas de los años 30 reflejan una época de esplendor tipográfico, donde se intuye la huella de Crous-Vidal. Cada ciudad genera un modelo habitable y paseable cargado de sensaciones, cambiante y atractivo, complejo y vivo, como las letras que la visten.(...)


19 mar 2012

Más sobre el peripatetismo


Y de repente otro texto que habla del andar y el desplazarse como formas de conocimiento y de reflexión. Este lo he sacado de El Pais y es de Antonio Fraguas.

Una vuelta a las andadas

El acto de desplazarse caminando resurge en el debate de la modernidad. Es una forma subversiva y reflexiva de estar en el mundo
 
Madrid, 18 de marzo de 2012
'Paseo por Kent' (2010), uno de los multitudinarios alardes del andar que consituyen las obras de Hamish Fulton / TURNER CONTEMPORARY

Andar es un acto aparentemente inútil e improductivo, en términos mercantilistas. No genera gasto ni consumo y da pie, nunca mejor dicho, al pensamiento y a cierta forma de resistencia. "Creo que no podría mantener la salud ni el ánimo sin dedicar al menos cuatro horas diarias, y habitualmente más, a deambular por bosques, colinas y praderas", decía Henry David Thoreau, abanderado de la desobediencia civil, en su obrita Caminar, un opúsculo de gran éxito en su época (siglo XIX) y que Árdora decidió reeditar hace meses. Es solo uno de los síntomas que indican que algo tan natural como andar está volviendo al debate cultural.
Más allá de imperativos cardiovasculares, caminar se revela como un acto de reflexión y de subversión en un mundo saturado de consumo y dióxido de carbono. "Da la impresión de que algunos de los aspectos literarios y espirituales del caminar están en proceso de recuperación, después de años sin haberlos mencionado", señala José Antonio Millán, escritor, editor y lingüista. Millán escribió en 1994 el artículo Caminante en un paisaje inmenso en un número monográfico de la revista Archipiélago.
El jueves pasado comenzaron los paseos con artistas en el AV Festival de Newcastle, una cita internacional de arte, tecnología, música y cine. Las caminatas compartidas entre el público y los creadores culminarán el día 31 con una slowalk (marcha lenta) a gran escala, una de las singulares obras de arte de Hamish Fulton.
En abril, Alberto Ruiz de Samaniego, Profesor de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad de Vigo, hablará en el Círculo de Bellas Artes de Madrid sobre Hombres que marchan. En torno a G. Perec. El próximo septiembre, en México, se celebrará la conferencia Walk 21, un movimiento internacional que busca potenciar el desarrollo de comunidades eficientes y saludables en las que "la gente elige andar". "Caminar significaría volver a plantearse movimientos en direcciones diferentes, locas, imprevisibles, pequeñas, volver a salvar obstáculos y al cansancio real, a las detenciones y los descansos, las emociones y el dinamismo que transitan y fatigan un cuerpo, un campo, una calle o un paisaje", apunta Ruiz de Samaniego.
El AV Festival de Newcastle ha empezado con los 'paseos con artistas'
La nómina de pensadores y escritores andariegos es abultada. "Robert Walser, gran caminante, estaba convencido, como Nietzsche, de que sin los paseos 'no podría escribir media letra más ni producir el más leve poema", recuerda Samaniego, quien en su conferencia intentará "establecer una especie de mapa o de árbol genealógico de esa práctica del caminar urbano en medio de la multitud y el asfalto que ha marcado a la modernidad desde Poe o Thomas De Quincey a Baudelaire y Benjamin, y que culmina, en el caso de Perec, con su novela y filme Un hombre que duerme".
Otro síntoma: estos días llega a las librerías El caminante de Hermann Hesse (editorial Caro Raggio). Cargado con acuarelas, el autor de Demian emplea sus rutas a pie por la Suiza italiana para reformular su individualismo emancipador. "La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo", reflexiona.
"Puede que muchos de los pensadores de la Antigüedad, no sólo los peripatéticos practicasen esta experiencia del pensar caminando. Es sabido que Sócrates deambulaba sin pausa por la ciudad, igual que, en la Academia de Platón y de Aristóteles, las sesiones se impartían caminando por los jardines", recuerda Ruiz de Samaniego. "Esa era la función de los claustros", indica Millán.
En tiempos de crisis (y no solo económica), andar es un acto doblemente subversivo. "Lo es claramente. Y además tiene un aspecto reivindicativo. Frente a las ciudades ocupadas por los coches y frente a la prepotencia de motoristas y ciclistas, que suelen ir por todas partes, hay que decir que los peatones estábamos primero", señala Millán.
En la primera línea de este combate que se libra paso a paso, están asociaciones como A Pie, de Madrid, y Cataluña Camina, de Barcelona. Sus reivindicaciones, La Carta de los Derechos del Peatón (de la Unión Europea ) y la Carta Internacional del Caminar (promovida por Walk21)

8 mar 2012

Sobre el peripatetismo

Una vez más, robo fragmentos del blog Manuel Delgado, esta vez para explicar en que consiste esto del peripatetismo.

Caminar, dice Augoyard, viene a ser como hablar, emitir un relato, hacer proposiciones en forma de deportaciones o éxodos, de caminos y desplazamientos. Caminar, nos dice, es también pensar, hasta el punto de que todo andariego es en cierta manera una especie de filósofo, abstraído en su pensamiento. Todo caminante es un cavilador, rumia, barrina, se desplaza desde y en su interior. Andar es, por último, también transcurrir, cambiar de sitio con la sospecha de que, en realidad, no se tiene. Caminar realiza la literalidad del discurrir, al mismo tiempo pensar, hablar, pasar. En eso consisten las mentadas“retóricas caminatorias”. (...) Lo que hacían los filósofos peripatéticos clásicos, a los que alude tan elogiosamente Foucault en un momento de Tecnologías del yo (Paidós). Es lo que Epíceto denomina ejercicios éticos, consistentes en pasear y comprobar las reacciones que se van produciendo durante el paseo. Pienso ahora en el Rousseau de las Ensoñaciones de un paseante solitario, que convierte su itinerario en su gabinete de trabajo, su mesa de despacho, su taller o laboratorio, el artefacto que le permite trabajar. Aunque no sé por qué tengo que remitirme a referentes tan exquisitos. Los que amamos el cine sabemos que de ese material es del que están hechas todas las roadmovies, empezando por El Quijote. (...).


Y hablando de filosofía, un texto fundamental de un autor fundamental para el pensamiento contemporáneo: Caminar, de Henry David Thoreau, aquel gran filósofo trascendentalista, además de agrimensor y fabricante de lápices –no es broma– que escribiera Walden y La desobediencia civil. Este quete digo es un librito que sacó no hace mucho Ardora. Es muy bueno. Una delicia.Y otra referencia importante –lo siento; no lo puedo evitar: El paseo, otra maravilla, eneste caso de Robert Walser (Siruela) (...)

Lo siento, pero no puedo disimular la fascinación que me merece ese tema. Piensa en lo que dan de sí prácticas como el merodeo como una verdadera fuente de reflexión. ¿Sabes? Me fascina la mala reputación que tiene el vagar. No sé si has caído en la cuenta, pero no es casual que vagar signifique, según el Diccionario de la Real Academia, “estar ocioso; andar por varias partes sin determinación a sitio o lugar, sin especial detención en ninguno; andar por un sitio sin hallar camino o lo que se busca; andar libre y suelta una cosa, o sin el orden y disposición que regularmente debe tener”. En el mismo infinitivo se sintetizan los valores negativos de la improductividad, la desorientación y la ambivalencia.

En el lado contrario, el del elogio del nomadeo como nutriente para la inteligencia y la imaginación, fueron los primeros sociólogos y antropólogos de la ciudad –mis siempre admirados chicaguianos, a quienes siempre cabe regresar, a pesar de todos sus errores–, que advirtieron de las virtudes del judío y del hobo –el trabajador ocasional que recorría los Estados Unidos en busca de empleo– como representantes de la agilidad mental humana, puesto que habían obtenido su habilidad para el pensamiento abstracto de las virtudes estimulantes de la errancia constante. Como escribiera Robert EzraPark en 1923: “La conciencia no es sino un incidente de la locomoción”. Eso aparece en una cosa titulada “Elespíritu del hobo: reflexiones sobre la relación entre mentalidad y movilidad”, que era el prólogo para la primera edición de The Hobo, el clásico de Nels Anderson, y que tienes en una compilación quepublicó Horacio Capel con textos de Park y que tituló La ciudad y otros ensayos de ecología urbana (Serbal).

El paseante (...) hace algo más que ir de un sitio a otro. Haciéndolo poetiza el espacio que al mismo tiempo recorre y produce, en el sentido que lo somete a prácticas móviles que, por insignificantes que pudieran parecer, hacen de un territorio cualquiera el marco para una especie de elocuencia geométrica, una verbosidad hecha con los elementos que se va encontrando a lo largo de la marcha, a sus lados, paralelamente o perpendicularmente a ella. El caminante convierte los lugares por los que transita en una geografía imaginaria hecha de inclusiones o exclusiones, de llenos y vacíos, heterogeniza los espacios que corta, los coloniza provisionalmente a partir de un criterio secreto o implícito que los clasifica como aptos y no aptos, en apropiados, inapropiados e inapropiables. En el fondo tu informante no deja deser una variante del famoso  flânneur, a quien sabes que Baudelaire y luego Walter Benjamin consagraron páginas imprescindibles. Como sus herederas, la visita-excursión dadá o la deambulación surrealista –variables espaciales de la escritura automática–, que advierten de cómo las vanguardias artísticas encontraron en el merodeo una fuente de pruebas de las molestias que –como escribiera André Breton– se toma el azar en demostrarnos que no existe. Luego, desde finales de los cincuenta, los letristas, Cobra y, por último, los situacionistas practicaron la deriva psicogeográfica, que no era sino una modalidad de lo mismo. Artistas de los sesenta como Richard Long, Tomy Smith o Robert Smithson llegaron a esa misma convicción de que caminar era “pensar con los pies”, por usar una expresión de este último, y que era posible convertir la actividad andariega en base para la especulación formal. En su último periodo, a mediados de los setenta, el grupo Fluxus propuso acciones parecidas: las freefluxus-tours.

Mención especial merece la manera como esa misma inquietud por la capacidad del paseo de suscitar emergencias está siendo recogida, desde 1995, por las transurbancias del grupo Stalker, cuyos teóricos mayores son Francesco Careri y Lorenzo Romito. El libro que te decía y del queno recordaba el título es Walkspaces. El andar como práctica estética (GustavoGili). (...)

La gente esta de Stalker plantea la exploración de los itinerarios, preferentemente por espacios ambiguos y desterritorializados (...) lo que hacen es buscar formas  de localización de territori attuali, territorios actuales, interpretando lo actual en el sentido que propone Foucault, no de aquello que somos, sino sobre todo de aquello en lo que nos convertimos, lo que estamos a punto de ser, es decir lo otro, nuestro devenir otro. (...) La actividad de Stalker consiste, en transitar entre lo que es seguro y cotidiano y lo que es incierto, por descubrir, generando  –te copio una cosa de su página web– “una sensación de desazón, un estado de aprehensión que conduce a una intensificación de las capacidades perceptivas; de este modo, el espacio asume un sentido; por doquier, la posibilidad de un descubrimiento, el miedo a un encuentro no deseado”  (digilander.libero.it/stalkerlab/tarkowsky/tarko.html).
(...)

2 mar 2012

La ciudad mentirosa

Així es deia un llibre que Manuel Delgado va publicar el 2007. El títol estava agafat del d'aquest article que ell mateix havia publicat l'any 1992 a El Periódico.
L'anàlisi que fa en Delgado de l'urbanisme dels 80 i els 90 en aquest escrit és certament poc fi i mereixeria alguna que altra rèplica. No obstant, sembla mentira que en plena efervescència olímpica algú tingués els nassos (per l'atreviment d'escriure tant contracorrent però sobretot per saber ensumar i trobar el camí) d'escriure una denúncia com aquesta. Està manllevat del seu blog.
 
LA CIUDAD MENTIROSA
Manuel Delgado

Sobreviviremos. La depresión post-parto será terrible, eso sí, pero cuando todo esto acabe y la barca del amor, como siempre y como decía el poeta vuelva a estrellarse contra la vida cotidiana, entonces digo, deberemos pensar qué ciudad hemos visto cambiar a nuestro alrededor.

Premios, menciones, valor como modelo a seguir… todo eso está mereciendo ese laboratorio en que se ha convertido Barcelona. No hay para menos. La ciudad ha sido puesta en manos, como un precioso juguete, de arquitectos-príncipes que se han encargado de hacer de nuestras calles y plazas piezas de especulación formal pensadas más para ser vistas que para ser habitadas. Se ha conseguido, eso sí, que Barcelona sea la capital más interesante, admirada y fotografiable del mundo. Qué pena que sea cada día más duro vivir en ella. Barcelona: escenario perfecto del triunfo de lo bello sobre lo humano.

Barcelona ha reunido de golpe todas las supuestas cualidades de lo posmoderno. Ya saben, eso a lo que algunos llaman también era del vacío, edad neobarroca, imperio de lo efímero, era de lo falso… Barcelona, toda ella, es hoy el resultado de una colosal operación cosmética. No es que sea una ciudad maquillada: es que es sólo el maquillaje de una ciudad. Es una urbe-espejo, sólo superficie alucinada, patria de miradas más que de vidas. Y todos nosotros, barceloneses, nos hemos convertido en entusiastas extras de un espectáculo total en que el ciudadano es a la vez figurante y público embobado ante la puesta en escena de sí mismo.

En su apoteosis narcisista, la nueva Barcelona se ha convertido en una suerte de decorado de superproducción a lo Cecil B. de Mille. La grandilocuencia que preside la reconstrucción de la ciudad inquieta porque advierte de la megalomanía de sus artífices, y en cierto que nunca los arquitectos y los diseñadores urbanos habían tenido tanto poder como en la Barcelona de los 80 y 90, Bohigas ha entregado la ciudad a sus amigos –Piñón, Calatrava, Peña, Viaplana, Moneo, Domènech, Clotet, Tusquets…- y hasta a sus enemigos –Bofill-, para que jueguen a su gusto con el Gran Mecano que para ellos es Barcelona. Se ha obsequiaqdo además con buenos pedazos de esa arcilla de que se hacen las ciudades a los dioses de la moda en arquitectura: los Pei, Foster, Isozaki, Gehry, Meier, Gae Aulenti… Todos han sido llamados a participar del festín.

Y ahí están los resultados. Barcelona ya es su ciudad, mucho más que la nuestra. ¿Y qué quedará, después, de la Barcelona a la que muchos tanto creímos y quisimos parecernos? ¿Qué será de aquella Barcelona de Marsé, Rodoreda, Montserrat Roig, Vázquez Montalbán, Eduardo Mendoza…? Volverá alguien a escribir pensando en su piel y en sus entrañas. L’espoir, de Malraux, Le bleu dans le ciel o Et sur la terre  de Bataille, Pour l’honneur, de Joseph Kessel o Journal de voleur, de Genet. Si fuera posible un día,m ¿vendría George Orwell a luchar por su libertad ? ¿Repetiría Picabia, ante la Barcinodisney que nos han montado, aquello de “Il n’est pas donné à tout le monte d’aller à Barcelone”? ¿Volvería Picasso a pisar nuestras calles alguna vez?

Bella, pero fría como sus nuevas plazas, la exhibicionista Barcelona olímpica conquistará tal vez, ¿quién sabe?, otros corazones. Por nuestra parte, nosotros, sus moradores, cuando nos cansemos de ponerla guapa, caeremos en la cuenta de que los bancos de los paseos han sido pensados para cualquier cosa menos para que alguien se siente en ellos y que las hermosas columnas que crecen por doquier en realidad no sostienen nada. Se pudrirán las palmeras y empezarán a caerse a pedazos los restos del cartón piedra que sirvió de decorado para el gran show del verano del 92.

Volverán de su destierro las putas, los travestis, los pobres, los independentistas y todos los otros presuntos impresentables. Saldrá -¿cómo evitarlo?- la mierda de debajo de la alfombra, y todo será más o menos como era. Aunque quizá de los talleres de Bohigas salga también una miseria urbana de diseño, que, aunque tan miserable como la de antes, hará juego con las papeleras o las farolas y resultará mucho más digna, y hasta es posible que alguien le conceda un premio a los nuevos marginados con look. ¿Por qué no ha de ser bella también la injusticia?

Cuando todo esto pase vendrán, para qué engañarse, todos los desencantos. Nos revelarán que los templos levantados estaban vacios. Saldremos entonces de nuestro atontamiento y veremos que la Ciudad de las Maravillas de la que nos creímos vecinos no era más que un espejismo y que alguien nos había metido de comparsas en un colosal video-clip, en un grandioso spot publicitario.

Hubo un tiempo en que Barcelona enamoraba por lo que de ella no se podía ver, por aquello tan particular que escondía y que brindaba sólo a quienes sabían dar con ello sin buscarlo. Hoy Barcelona deslumbra sólo por lo que de ella se ve, su fachada, la imagen de una aparición. Fascina porque también oculta un gran secreto, aunque sea en este caso el de que en realidad ni existe ni nunca ha existido. Seduce porque sabe mentir.

28 feb 2012

Manuel de Solá-Morales

Ha mort en Manuel de Solá-Morales, hem perdut un dels pensadors del fet urbà més lúcids, brillants, cultes i insubornables que teníem. Com el trobarem a faltar...


Va ser una mort sobtada i inesperada. Pocs dies abans va enviar aquest article al diari ARA. Com sempre, excel·lent.

Incertes Glòries

M. DE SOLÀ-MORALES


El dibuix d'Ildefons Cerdà de la plaça de les Glòries s'ha anat convertint amb els anys en un forat immens i indesxifrable. El que havia de ser el gran centre de la ciutat futura s'ha anat convertint en un enorme forat mental d'incògnites sense resposta. La centralitat evident d'aquella cruïlla gegant ha anat provocant successius projectes -els uns realitzats a mitges, els altres només enunciats- que, volent escapar de la complexitat del lloc on es creuen carrers, autovies, trens, col·lectors i estacions, han intentat reduir-la a formes simples, sense proposar mai una veritable idea urbana.

Primer, als anys 70, van venir les formes circulars nascudes del pensament purament circulatori. La plaça era vista aleshores només com un difícil nus de circulacions a la sortida de la ciutat i, oblidant altres interessos, van sorgir els projectes d'enginyeria que identificaven la idea de centre amb cercles de moviment rodat. Successives versions van marcar trenta anys d'obres, sempre deficients, sempre precàries, d'una plaça que neix com a anell d'autovies.

Més endavant, la justificació social d'aquell dispendi -d'espai, d'obres, de retòrica- va refugiar-se en un nou paradigma: l'espai verd. Som als 90 i ja no venerem el trànsit sinó l'universal àlibi de l'ecologia i la clorofil·la. Combinem un tambor circular amb un parc interior. O, fins i tot, si és possible, enderroquem-lo i fem un parc quadrat buidat de la trama de l'Eixample. Hem passat dels cercles als quadrats, de la plaça rodona al parc rectangular. Fora les estructures! Pacifiquem la vida. A canvi, naturalment, de fer el forat cada cop més gran.

Ara, en la darrera versió municipal, ja són prop de vint-i-cinc les hectàrees de buidat. Això sí: en forma de plaça major barroca, quadrada i grandiosa, de façanes regulars amb voreres... que no es veuen d'una banda a l'altra (400 metres?).

A la gran ciutat feta de moviments, d'activitats i de persones, la centralitat urbana és quelcom matèric, tangible. No és tan sols un símbol o una metàfora: són persones i trànsit que coincideixen, que miren d'ocupar un mateix lloc i que competeixen per guanyar-hi la pertinença.

Diem que busquem un centre per a la gran ciutat contemporània. Però ni Times Square a Nova York ni Shibuya a Tòquio són centres foradats, sinó tot el contrari: estan plens de densitat, moviments mixtos i activitat. La fantasia de parlar de Central Park -fins quan abusarem d'aquest terme enganyós que confon topologia i funció?- pretén una versió de centralitat absent, edulcorada.

Un lloc de tantíssima accessibilitat com les Glòries és bo per fer ciutat, és bo per omplir-la de l'activitat i dels moviments que constitueixen un centre metropolità del segle XXI. Necessitada com està de superfície útil per actualitzar-se, Barcelona no pot permetre's vint-i-cinc hectàrees de forat. Si Cerdà alcés el cap potser es desesperaria veient la seva proposta de gran centre ciutadà convertit en un garden gegantí. ¿O és que la seva hipòtesi d'un gran centre urbà que -per Diagonal, Meridiana i Gran Via- pugui ser nucli del Barcelonès, el Maresme i el Vallès sembla massa valenta per a les nostres Glòries d'avui? Glòries incertes són les que arrosseguem des de fa cinquanta anys...

La pretensió de fer un centre pel mer procediment de fer un forat ja té un exemple que podem contemplar a l'altre extrem de la Gran Via, a la plaça Europa. Pensar que el dibuix d'una plaça rodona ja dóna centralitat és una ximpleria que només ha portat desolació. I és que la centralitat tampoc resulta només d'acumular façanes monumentals. Cal fer ciutat, no només forma. Són els teixits urbans de l'entorn, els que fan un centre. No a l'inrevés. És la diversitat i la promisqüitat de persones i estructures el que crea significació i referència.

En lloc d'un espai buit, el sector de les Glòries podria ser un teixit ple de múltiples espais i edificacions, a cavall de tantes infrastructures com calgui. En contacte. Amb les arquitectures més valentes.

El tema és de programa, no de forma. La plaça de les Glòries pot ser una àrea d'oportunitats noves, inexistents fins ara. La seva posició i disponibilitat ho proclamen, i la connexió directa al territori metropolità la fa única.

Els centres contemporanis de grans ciutats -Tòquio, per exemple- ens ensenyen la perfecta i decidida contigüitat d'edificació i gran vialitat, de peus a terra, sense manies. Aquest és el camí de la metròpoli moderna. Quina oportunitat per a les trenta hectàrees més cèntriques de la Barcelona futura! Una injecció d'intensitat japonesa al cor de la ciutat mediterrània per excel·lència.

27 feb 2012

Manifesto urbano

Manifiesto urbano pintado en pared de barrio Moureria (Lisboa) en plena reconversión

6 feb 2012

Barcelona en el quirófano

por Agustí Fancelli



Artículo publicado en El Pais

Tiene la palabra crisis efectos de anestesia global, de adormidera para soportar el trance de pasar por el quirófano y someterse sin dolor a la inevitable amputación. Contener el déficit parece la única e inapelable terapia. The rest is silence. Ni siquiera la cultura, tradicionalmente más levantisca, se atreve a decir esta boca es mía. Lluís Pasqual elimina del Lliure tres espectáculos, debido a un recorte de la aportación de la Generalitat de un 15%, el mismo que le ha tocado en suerte al Mercat de les Flors, obligado también a reducir su programación de danza. El Liceo, que ha sufrido idéntica sangría por parte del gobierno autónómico y se prepara para la que le va a caer por parte del Ministerio de Cultura, sube la apuesta y se lleva por delante tres títulos óperísticos, tres funciones del ballet de Montecarlo, un concierto, un recital y un espectáculo infantil. Los responsables políticos de la cultura contemplan este panorama con “preocupación”, se diría incluso con resignación cristiana. “Si no lo hacemos así, dentro de uno, dos o tres años tendremos la sensación de que tenemos unas instituciones que están en crisis permanente”, ha declarado el consejero de Cultura, Ferran Mascarell. Lo dicho, no hay terapia alternativa: para frenar la metástasis deficitaria no queda más camino que la intervención masiva en la mesa de operaciones. Segundas opiniones diagnósticas abstenerse. En cuanto a las secuelas que tan drástica medida pueda dejar en el maltrecho cuerpo cultural, ni una palabra.

En el otro plato de la balanza tenemos a una tal Sheldon Adelson, magnate estadounidense para más señas, con una fortuna estimada en 3.400 millones de dólares según Wikipedia, que baraja algún lugar de Cataluña para instalar un macrocasino y todo lo que cuelga de él —hotel, campo de golf, etcétera— al estilo del Venezia Towers que regenta en Las Vegas. Se estima —¿por quién?, ¿con qué datos?— que la movida puede dar trabajo a más de 200.000 personas, entre empleos directos e indirectos. El consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, se está moviendo entre bambalinas para intentar que caiga la breva, en dura competencia con doña Esperanza Aguirre, en tiempos ministra de Cultura, hoy presidenta de la Comunidad de Madrid.

¿Cuantos puestos de trabajo menos van a suponer los recortes en la cartelera de Barcelona? ¿Alguien se lo ha planteado? En realidad, para qué entretenerse a contarlos, cuando los recursos dedicados al sector no pasan del 1% del presupuesto, equivalente, según decía Marcos Ordóñez el otro día —e se non è vero, è ben trovato…— a lo que la sanidad catalana destina a subvencionar los antidepresivos para sus ciudadanos.

Algo decididamente no funciona cuando los responsables políticos de la cultura son incapaces de defenderla con un argumentario mínimo. Es obvio que estamos en un sector imposible de valorar por los arqueos de caja y que tiene que ver en cambio con una dimensión más inaprensible, pero no menos importante a la hora de generar beneficios sociales: la dimensión simbólica, sin la cual no se construye ningún imaginario colectivo. Barcelona es hoy una ciudad fatigada, en retroceso cultural, atemorizada por el futuro. Se conforma con ofrecer al visitante un gran escaparate con todas las marcas como es el paseo de Gràcia, pero le importa un pimiento si la oferta musical, teatral o museística mengua. En cambio se le alargan las orejas cuando oye hablar de un macrocasino o de cruceros como el Costa Concordia, masivamente atracados a su muelle. Somos el país de camareros que vaticinó Carlos Solchaga. Eso no significaría ningún desdoro, como no se cansa de repetir Ferran Adrià, si fuéramos capaces de acompañarlo con la mejor escuela de hostelería del planeta y la mejor oferta cultural y de ocio posibles. En cambio cerramos la Monumental y dejaremos que crezca un bosque en su interior, antes de instalar un nuevo centro comercial.

Algo no está funcionando en esta ciudad. Para salir de la crisis hace falta poder contar con un valor que no aparece en ningún balance: la confianza en que es posible salir del quirófano para gozar de una segunda vida. La cultura tendría mucho que aportar en la construcción de este imaginario, pero nunca podrá hacerlo si sus máximos responsables son incapaces de pensarla fuera de la cuenta de explotación.

12 ene 2012

Sobre la maduresa i la responsabilitat pública II

En este enlace, otro interesante video sobre los desmanes arquitectónicos de los últimos años en España.

Sobre la maduresa i la responsabilitat pública I

Tot i que no diu res que no sapiguessim ja, el següent treball del 30 minuts té molt interés. Les millors comèdies de Berlanga queden en no res al costat d'aquest reportatge basat en fets i personatges tristament reals.

11 ene 2012

Las fronteras internas de la ciudad

Muy interesante el mapa que publicó el pasado domingo El Pais en su edición de Catalunya. No solo permite cuantificar las enormes diferencias de renta que existen entre distintos barrios de la ciudad sinó que evidencia procesos muy intensos de segregación espacial que muestran las muchas barcelonas que tienen cabida dentro del mapa municipal.

A mi entender el mapa permite identificar seis areas con niveles de renta relativamente homogeneos y que presentan evidentes continuidades físicas.

1. Área de influencia portuaria. Conjunto formado por los cinco barrios mas cercanos al puerto: las dos Marinas de la Zona Franca, Poble-Sec, Raval y Barceloneta. Esta area presentan un nivel de renta familiar medio de 68 puntos. 
2. Área de influencia Av. Diagonal. Empezando en el extremo sur con el barrio de la Maternitat y acabando en el mar en el barrio de Diagonal Mar, la Diagonal se muestra como un eje de bienestar con un conjunto de ocho barrios a su alrededor con una renta familiar media de 119
3.  Sarrià y alrededores. El conjunto de siete barrios situados por encima de la Av. Diagonal alrededor del nucleo antiguo de Sarrià presenta los niveles más altos de renta de toda la ciudad, con el record absoluto de Les Tres Torres con 222 euros. Juntos presentan un renta familiar media de 184 puntos.
4. 9 barris y Besós. La mayor y más deprimida area de la ciudad se encuentra en el sector norte, coincidiendo con el distrito de 9 barris al que se suman diversos barrios tambien periféricos situados a lo largo del rio Besós. Esta área incluye los once barrios con un nivel de renta familiar medio más bajo de toda la ciudad (Can Peguera y Baró de Viver ostentan el record negativo con 43 y 44 puntos respectivamente). Estos 17 barrios cuentan con una renta familiar media de 59 puntos.
5. Area central. Una gran area central delimitada por los sectores 2, 3 y 4 formada por 26 barrios que empiezan en la parte central de la serra de Collserola (Montbau, Sant Genis) sigue por Horta-Guinardó y Gracia y acaba en las inmediaciones de la plaza de Glories. Esta zona registra valores entre los 76 y los 111 puntos con una renta familiar media de 80.
6. Sants y Gran Via ponent. El sector comprendido entre la zona 1 y la zona 2, formado por los barrios localizados entre la Diagonal i las Marinas de la Zona Franca incluye 6 barrios relativamente homogeneos con una renta familiar media de 85 puntos.

Como siempre pasa hay algun que otro elemento "outsider" (Gótico y Santa Caterina, Vila Olímpica o Font d'en Fargues) a los que se podría encontrar explicación. Sin embargo la explicación que a mi más interesa es la que permite entender qué ha propiciado las concentraciones que acabo de describir, qué pautas ayudan a explicar estos procesos de segregación.

Realmente la Diagonal en cuanto que vía física conlleva un aumento en los niveles de renta? Porque el Gotico puntua tan bien en comparación con el raval? Cuales son realmente y como han surgido las fronteras que delimitan las distintas barcelonas que explica este mapa?



26 oct 2011

Aerobic en el teatro

Es algo que ahora ya sabe casi todo el mundo. Hemos pasado los últimos años dedicando mucho dinero municipal (y no solo municipal ya que a menudo eran subvenciones de otras administraciones) a construir equipamientos sin una mínima programación del uso, de la rentabilidad social y del coste de mantenimiento que acabaría teniendo dicho equipamiento. Por eso ahora tantos consistorios se ven obligados a cerrar teatros, auditorios y pavellones que no hace ni dos años que habían inaugurado. No son capaces de pagar ni siquiera el recibo de la luz o la limpieza. Lo de cuando éramos ricos, vamos...

Veo que en Corbins han tirado de imaginación, que es de las pocas cosas que se puede hacer cuando te encuentras ante semejante berengenal, y estan utilizando el teatro como gimnasio y sala polivalente para distintas actividades. No és óptimo, pero es mejor que cerrarlo y punto.

30 sept 2011

Gentrificación

Tom Toles, del Washington Post explica en unas pocas viñetas, como funcionan los procesos de gentrificación. Otra demostración de análisis lúcido fuera de la ciencia y la academia.

El barri

A això crec que és al que es referia la Jane Jacobs quan parlava de la necessitat de posar ulls als carrers.

17 sept 2011

Cosas que cuestan poco

En un post reciente colgué una foto que mostraba como en el espacio donde aparca un coche en la calle se pueden ganar diez plazas para aparcar bicicletas. Tampoco hay que ser muy lince para darse cuenta...
Salta a la vista que se trata de un tipo de intervención económica, eficaz y poco conflictiva.
Aunque todo el mundo coincide en que hay que fomentar el uso de la bici, parece que en el ayuntamiento aún no se han dado cuenta de la cantidad de bicis que hay en el Poble Sec.
Hay que reconocer que en los últimos años se han instalado algunos parkings para bicis en el barrio pero también es verdad que estan desbordados y que son del todo insuficientes. Para muestra los siguientes videos grabados el viernes 16 de septiembre de 2011 en la calle Poeta Cabanyes a las 11.00 de la noche. El trozo de calle en el que fueron grabados los dos videos no debe tener más de 200 metros y conté algo más de 20 bicis atadas a farolas, árboles y conductos de gas.
Pocas veces una intervención tan fàcil de llevar a cabo tiene un impacto tan positivo. Pero ni así...



14 sept 2011

Trenes, densidad y equilibrio territorial

Cogido de http://www.politikon.es/

Roger Senserrich | 1 de febrero de 2011 | 10 Comentarios

De todos los argumentos que se lanzan para defender (o pedir) que una ciudad o región reciba una línea de ferrocarril de alta velocidad, uno de mis favoritos es el del equilibrio territorial. La idea es que hacer llegar una línea de tren a Palencia, Cuenca o Cáceres que los deje a una o dos horas de Madrid servirá para proteger el territorio, haciendo las provincias menos desarrolladas mucho más atractivas gracias a su buena comunicación con la capital.
Un vistazo a la historia demográfica de cualquier país europeo debería dar pistas sobre por qué esta línea argumental es una tontería. Hasta mediados del s.XIX, la distribución de la población europea era relativamente uniforme. A finales del s.XVIII, por ejemplo, uno de cada ocho catalanes vivían en Barcelona (unos 100.000 sobre 800.000). Cien años después, el desarrollo de las comunicaciones ferroviarias y mejor acceso a zonas rurales desde el centro de hecho aumentó la concentración de la población, con casi uno de cada cuatro catalanes viviendo en la capital (incluso antes de la absorción de Horta, Sants y demás distritos en 1897). A día de hoy, un 70% de la población del principado vive en el área metropolitana de Barcelona.
Este patrón demográfico se reproduce en todo el mundo desarrollado, de hecho: las capitales nacionales / regionales ganan población, y el resto de ciudades alrededor de estas se estancan. Esto viene siendo así desde el día en que un inglés chalado montó una tetera con bielas sobre raíles y las distancias empezaron a acortarse, y se fue acelerando con el paso del tiempo. Poder llegar más rápido al centro no ha beneficiado a las periferias, sino que las ha vaciado ¿ Por qué?.
La respuesta es muy sencilla: productividad. Más concretamente, los beneficios en productividad derivados de las grandes aglomeraciones de población y las densidades altas  - el hecho que vivir más cerca unos de otros, y más cerca de otras industrias y servicios nos hacen más productivos. Estudios sobre el tema los hay patadas; las estimaciones que he leído dan aumentos de productividad de hasta un 10-15% al comparar negocios en municipios de menos de 200.000 habitantes con ciudades de más de un millón (un ejemplo aquí sobre Francia). Algunos estudios dan estimaciones mayores, del orden del 20-30% en algunos casos; las ciudades más densas, por cierto, tienden a ser más productivas.
Recordad qué significa trabajar en una empresa más productiva. Por un lado, compite mejor, así que es más probable que sobreviva. Por otro, puede pagar más dinero a sus trabajadores, ya que está haciendo más con menos. Esto tiende a atraer más trabajadores a la zona, más población, más densidad y refuerza aún más el liderazgo del centro respecto de la periferia. Como más industrias en una zona haciendo más o menos lo mismo, más fácil será encontrar ingenieros que puedan diseñar maquinaria para ellas, contables que puedan gestionarlas, bancos que puedan dar financiación y toda esa serie de servicios de apoyo que llamamos “tejido” industrial. Esto hace las empresas aún más competitivas, reforzando la ventaja sobre el resto – y, con el paso de los años, básicamente creando la red de grandes ciudades y zonas rurales semivacias que vemos en todas partes (de hecho, incluso en Alemania o Reino Unido).
Es por este motivo, de hecho, que cuando alguien habla de políticas de equilibrio territorial y defiende la necesidad de evitar que Teruel o Soria pierdan población a toda costa siempre me produce cierto ardor de estómago. Una industria en Soria (pob. 40.000) lo tiene muy, muy difícil para ser realmente productiva, ya que está viviendo básicamente aislada. Por muchas líneas de tren, autopistas y astropuertos que construyas, sus competidores en ciudades grandes van a tener todos esos servicios complementarios y proveedores mucho más a mano que ellos. Regar de dinero la región para ver si compiten acabará por crear, a efectos prácticos, un negocio que será de media mucho menos productivo que si hubieramos dado esas ayudas en Zaragoza o Valladolid.
Esto no quiere decir, por descontado, que la política territorial española deba ser abandonar Teruel, Lleida y demás zonas rurales a su suerte y llevar a todo el mundo a vivir a L´Hospitalet. Lo que sí debemos pensar, siguiendo en lo que comentaba el otro día, es que una ciudad como Soria no debe competir en bienes o servicios basados en la productividad, sino que su ventaja comparativa es hacer cosas que Madrid, Barcelona o Valencia no pueden ofrecer en absoluto. Vino, por ejemplo. Apacibles casas rurales para artistas bohemios que se creen Antonio Machado (la Toscana de España, o algo así). Productos agrícolas de alto valor añadido, como perroflautadas orgánicas. Queso. Lo que sea. Lo que no debemos obcecarnos es en creer que nuestra idea de desarrollo económico es empresas de alta tecnología en todas partes, porque eso realmente no te lleva a ningún sitio.
Sobre el AVE, por cierto, en muchos casos (no todos) sigue siendo una buena idea, en gran medida porque es una infraestructura que tiende a aumentar la productividad de los nodos centrales, al conectarlos mejor con otras áreas parecidas. Són básicamente ampliaciones del “área de refuerzo” de la ciudad en cuestión, una especie de extensión de su tejido productivo, sección capital humano. Eso debería dar una pista, por cierto, sobre dónde vale la pena llevar líneas de tren nuevas (pista: áreas metropolitanas por debajo del millón de habitantes, abstenerse)… pero ese es un tema para otro día.