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12 sept 2012

El concepto

Joan Subirats sintetiza hoy en dos líneas de su artículo en El Pais una idea, un concepto, que a mucha gente le cuesta explicar y a bastantes más entender y que está detrás, seguramente, del hartazgo de muchos de los que ayer salieron a la calle.

"[...] Que la ordinalidad de la creación de riqueza no se vea alterada tras las transferencias realizadas entre comunidades autónomas"

O dándole una vuelta más de tuerca, que la solidaridad mal entendida no devenga injusticia.

3 ago 2012

Hair & politics


Políticas del pelo
Articulo publicado por Andres Hispano en el Cultura/s de la Vanguardia del 1 de agosto

Son de cada uno pero tienen significado social. Cambian con las modas, pero son siempre signo y máscara | El pelo siempre ha sido leído como significador social, distinguiendo géneros, generaciones y jerarquías | Las reglas de la moda sirven al pelo: nada dura mucho, lo que sirve allí quizá no sirva aquí; y todo se contagia | Hay una generación enemiga de su cabello, que sueña un peinado inalterable y, de patillas abajo, todo lo depila
No, no es lo mismo llevarlo corto que largo, greñudo que repeinado; no es lo mismo con barba que afeitado, peludo que depilado. Desde siempre, el pelo habla por nosotros y dice mucho de cada cual. Los pelos tienen, pues, sus significados, mucho menos inocentes de lo que a menudo podemos creer: los pelos son moda, pero son también política.



Pocos elementos de nuestro cuerpo han adquirido un valor comunicativo tan activo como el pelo, cosecha córnea de la piel que, debidamente organizada, puede decirmucho sobre lo que somos y aspiramos a ser. “Todos los peluqueros trabajan para el gobierno. Tus pelos son antenas. Captan señales del cosmos y las transmiten directamente al cerebro. Es por eso que los calvos no entienden nada”, dice un personaje iluminado en la reivindicable Withnail & I (Bruce Robinson,1987). La cita refleja perfectamente el prestigio que han tenido las melenas descuidadas entre los genios, artistas, librepensadores y revolucionarios en general. Y la asociación no es nueva, la expresión música de pelos largos se usaba mucho antes de que existieran The Beatles, pero para referirse a la música clásica, dada la gran cantidad de compositores que lucían cabello largo y alborotado. Hoy son más bien los directores de orquesta quienes lucen melenas imposibles, aunque la excentricidad capilar ha sido norma en la música pop, y muy habitual en mundo del arte, la moda y el cine. Capítulo aparte merecerían algunos sabios y científicos, que ilustran en sus (des)peinados su desprecio por las rutinas terrenales.

De lo que no hay duda es de que el pelo impone sus deberes y, poco o mucho, hay que disciplinarlo. Y de ese negociado, origen de modas y tradiciones, derivan no pocas contestaciones. El pelo ha sido leí- do siempre como un significador social, distinguiendo géneros, generaciones y jerarquías. Pequeñas alteraciones en el corte o el tocado han implicado evoluciones en la moda, distinciónentre clanes y hasta transgresiones inasumibles para la mayoría. En la mente de todos figuran movimientos como el hippismo, el punk o los skinheads, definidos precisamente por su estética capilar.

Pero no hace falta recurrir al shock con el que fueron recibidas aquellas tribus para darnos cuenta de hasta qué punto valoramos constantemente el pelo y su aspecto, ausencia o presencia. La prensa internacional, por ejemplo, ha comentado recientemente con asombro el experimento que lleva a cabo desde hace un año la periodista británica Emer O'toole, que no es otro que haber dejado de depilarse las axilas. No puede conseguirse más atención haciendo menos.

Los debates y microdebates en torno al pelo son constantes, basta guglear las palabras hair y politics para sorprenderse por algunos, sobre gente rechazada en el trabajo por su peinado, el sentido de las rastas en jóvenes blancos, el grado de negritud que pueden peinar los Obama sobre sus cabeza y otras pesquisas sobre ese tema tan delicado que se conoce como presidential hair, es decir, lo rígido que debe lucir el peinado de presidentes y presidenciables, sin llegar a parecer un personaje de Mattel.

Un presidente que, por lo visto, no atiende a recomendaciones es el nuestro, Artur Mas. Para Patrycia Centeno (Política y moda, Península, 2012), Artur Mas es poco menos que un adicto a la laca, alguien tan orgulloso de su casco capilar que haría suyas las palabras que Mitt Romney lanzo a sus oponentes en el 2008: “Decid lo que queráis, ¡pero de mi pelo, nada!”. La frasecita, aparentemente inocua, se volvió contra Romney poco después, cuando trascendió una novatada en la que participó en 1965, nada menos que humillar a un compañero de instituto cortándole el pelo, largo y teñido, entre insultos homófobos.

El pelo era en aquellos años, recordémoslo, poco menos que un manifiesto. Dylan había dicho en 1963: “Cuando miro a nuestros gobernantes y me doy cuenta de que no tienen ni un pelo en la cabeza, me deprimo”. Los años sesenta no sólo fueron los de la melena hippy, que unificaba escandalosamente a hombres y mujeres, fueron también los de los peinados afro, uniforme de activistas como Angela Davis, las barbas revolucionarias, y la sacralización del peluquero como mago de la moda. Desde Janis Joplin a Christine Keeler (la chica del escándalo Profumo peinada por Vidal Sasoon), pasando por Jean Seberg o Keith Richards, no hubo celebridad en la década de quien su pelo no dijera algo, políticamente interpretable. Estaba la canción que decía “Si vas a San Francisco, asegúrate de llevar flores en el pelo”, pero también los adhesivos que rezaban “Embellece América, córtate el pelo”. La idea de que al hombre le es apropiado el pelo corto, frente a la melena femenina, puede rastrearse hasta el mismísimo San Pablo, quien en su primera Carta a los corintios afirmaba que lo natural era que los hombres, para gloria deDios, llevaran el pelo corto y las mujeres, para gloria de Dios, no. Es por eso que loshombres se descubren al rezar y las mujeres se cubren al orar. Yo tampoco lo entiendo.

El antropólogo Desmond Morris (Manwatching, 1977), dijo respecto al pelo que “sus posibilidades son infinitas, pero nunca permanentes”. Nada lo es cuando se trata del pelo, lo que escandaliza en un tiempo y lugar es norma en otro. El Pedro Melenas de Heinrich Hoffman, ejemplo de todo lo que no debería hacer ni parecer un niño, es el niño hippy de los sesenta, el punki de los setenta o el grunge de los noventa. ¿Qué podríamos decir del niño de los ochenta? Pues que seguramente peinaba ese horror conocido como mullet, típico de la suburbia anglosajona más conservadora, pero que en nuestra geografía conocemos como cortilargo abertzale o corte Melendi.

En el pelo mandan las mismas reglas que rigen la moda en general: nada dura mucho, lo que funciona allí no tiene porque servir aquí y las tendencias se contagian de abajo hacia arriba y de los márgenes al centro. Es por eso que las adolescentes de hoy visten como las prostitutas de mediados del siglo XX, pero ese es otro tema.

Las cabezas rapadas, antes cosa de pandillas fascistoides, son hoy la solución estandarizada con que dignificar los procesos de calvicie, muy común además en el mundo de la cultura. Por el contrario, una cabellera demasiado cuidada, a lo Cristiano Ronaldo, es hoy vista como un signo de superficialidad y bajo nivel cultural. Es en estas cabezas, cuidadas, que no sembradas, en las quemejor puede apreciarse la traslación de influencias que ha hecho norma de lo marginal.Podemos observarlo en programas juveniles del tipo Hombres, mujeres y viceversa (ejemplo de la televisión como ingeniera social que será estudiada por sociólogos y antropólogos del futuro) en los que esta obsesión masculina, metrosexual, por el cabello mejor integra elementos étnicos (rapados laterales, perfiles asimétricos, dibujos afeitados) y contraculturales (pelopincho, coletillas) en lo que debe considerarse una apropiación asombrosa de cuanto era excéntrico hasta no hace mucho. El toque final a la paradoja lo ponen los piercings, tatuajes y camisetas ajustadas que uniformizan a todos y que nos devuelven a las fantasías portuarias de Genet, aunque habíamos quedado en que ese era otro tema.

Los antiguos signos que distinguían al salvaje y el disidente son hoy sello de conformismo y banalidad. Las lacas, fijadores y espumas son fundamentales en este proceso de asimilación, o domesticación, que exige obediencia al pelo. Se trata de una generación, quizás no lo sepan, enemiga de su propio cabello, que sueña con un peinado sólido e inalterable (la promesa más pronunciada en la publicidad cosmética), que lo depila todo de patillas para abajo y que prefiere cepillar extensiones antes que dejar crecer el pelo natural. Si las greñas de los hippies eran una metáfora generacional sobre los sueños de libertad, ¿qué nos dicen estos peinados de nuestros tiempos? Donde había alegría ya no hay pelo y sin pelo no es posible desmelenarse.

Fijar el pelo es reprimir los sueños, basta ver qué gente se engominaba tradicionalmente. ¿Cómo interpretar la cabellera engominada?

12 mar 2012

Internet abans d'internet

A Xile l'any 1970 el govern de Salvador Allende va desenvolupar una mena d'internet per transferir informació entre la majoria d'empreses acabades de nacionalitzar al pais i l'estat. Amb el cop d'estat del '73 se'n va anar tot a la merda, inclós, evidentment, aquest projecte.
Al capdavant de la iniciativa hi havia en britànic anomenat Stafforf Beer i el projecte es deia CIBERSYN. En aquesta web ho expliquen amb tota mena de detalls.

12 ene 2012

Sobre la maduresa i la responsabilitat pública II

En este enlace, otro interesante video sobre los desmanes arquitectónicos de los últimos años en España.

Sobre la maduresa i la responsabilitat pública I

Tot i que no diu res que no sapiguessim ja, el següent treball del 30 minuts té molt interés. Les millors comèdies de Berlanga queden en no res al costat d'aquest reportatge basat en fets i personatges tristament reals.

11 ene 2012

Las fronteras internas de la ciudad

Muy interesante el mapa que publicó el pasado domingo El Pais en su edición de Catalunya. No solo permite cuantificar las enormes diferencias de renta que existen entre distintos barrios de la ciudad sinó que evidencia procesos muy intensos de segregación espacial que muestran las muchas barcelonas que tienen cabida dentro del mapa municipal.

A mi entender el mapa permite identificar seis areas con niveles de renta relativamente homogeneos y que presentan evidentes continuidades físicas.

1. Área de influencia portuaria. Conjunto formado por los cinco barrios mas cercanos al puerto: las dos Marinas de la Zona Franca, Poble-Sec, Raval y Barceloneta. Esta area presentan un nivel de renta familiar medio de 68 puntos. 
2. Área de influencia Av. Diagonal. Empezando en el extremo sur con el barrio de la Maternitat y acabando en el mar en el barrio de Diagonal Mar, la Diagonal se muestra como un eje de bienestar con un conjunto de ocho barrios a su alrededor con una renta familiar media de 119
3.  Sarrià y alrededores. El conjunto de siete barrios situados por encima de la Av. Diagonal alrededor del nucleo antiguo de Sarrià presenta los niveles más altos de renta de toda la ciudad, con el record absoluto de Les Tres Torres con 222 euros. Juntos presentan un renta familiar media de 184 puntos.
4. 9 barris y Besós. La mayor y más deprimida area de la ciudad se encuentra en el sector norte, coincidiendo con el distrito de 9 barris al que se suman diversos barrios tambien periféricos situados a lo largo del rio Besós. Esta área incluye los once barrios con un nivel de renta familiar medio más bajo de toda la ciudad (Can Peguera y Baró de Viver ostentan el record negativo con 43 y 44 puntos respectivamente). Estos 17 barrios cuentan con una renta familiar media de 59 puntos.
5. Area central. Una gran area central delimitada por los sectores 2, 3 y 4 formada por 26 barrios que empiezan en la parte central de la serra de Collserola (Montbau, Sant Genis) sigue por Horta-Guinardó y Gracia y acaba en las inmediaciones de la plaza de Glories. Esta zona registra valores entre los 76 y los 111 puntos con una renta familiar media de 80.
6. Sants y Gran Via ponent. El sector comprendido entre la zona 1 y la zona 2, formado por los barrios localizados entre la Diagonal i las Marinas de la Zona Franca incluye 6 barrios relativamente homogeneos con una renta familiar media de 85 puntos.

Como siempre pasa hay algun que otro elemento "outsider" (Gótico y Santa Caterina, Vila Olímpica o Font d'en Fargues) a los que se podría encontrar explicación. Sin embargo la explicación que a mi más interesa es la que permite entender qué ha propiciado las concentraciones que acabo de describir, qué pautas ayudan a explicar estos procesos de segregación.

Realmente la Diagonal en cuanto que vía física conlleva un aumento en los niveles de renta? Porque el Gotico puntua tan bien en comparación con el raval? Cuales son realmente y como han surgido las fronteras que delimitan las distintas barcelonas que explica este mapa?



4 dic 2011

For a working class with class

Cogido de The Worker Dandyst International


  1. The Working Class is paramount. Our Dandyism is subordinate to our class. Dandyism outside of the class is of no interest to us. Dandyism without class-consciousness is of no interest to us.
  2. We are committed to total social change with the ultimate aim of absolute democracy. There is no blueprint for the New Society so we needn’t get into any pigeon-holing or championing of dead Russians just yet. Suffice to say, we are not vanguardists; we are of the seething, but smartly dressed, masses.
  3. Proletarian revolution is not, as enemies of the class insist, about universally lowering living standards to the level we plebs are currently forced to live at. It is about raising our living standards to the highest levels achievable. We refuse to abandon the good things in life to those chinless dolts who have done nothing to assist in their production. We reject the stale crumbs flicked from the rich man’s table. We demand the entire bakery and one day we will take the entire bakery.
  4. We define our Dandyism, in essence, as simply making as much of an effort as possible with the limited resources available.  An effort in sartorial flair and individuality, an effort in civility, social responsibility and courtesy, and an effort in communal culture, welfare and hedonism. Our definition of Dandyism will most certainly conflict with the pompous elitists’ definition of Dandyism. Of course, we embrace and encourage popinjays, peacocks and coxcombs but we shall dispense with the conceitedness and selfishness associated with such terms in favour of consideration and kindness.
  5. The Worker-Dandy opposes sweatshop labour, child labour and forced labour. If you paid £5 for a new skirt then someone, somewhere has been paid, at most, pennies to manufacture it. The Worker-Dandy will never knowingly contribute to such exploitation.There are many ways and means of dressing well. Slavery is not one of them.
  6. The Dandy will seek out what he or she regards as the very best in music, art and film. That is not to say that we affect a yearning for highbrow pursuits; far from it. We simply will not allow ourselves to be bottle-fed shit by talentless, creatively bankrupt moguls. We are not affected one jot by any artificially created charts, polls or ratings and are equally unmoved by profit-driven advertising. Information is what we require to make choices, or, failing that, a coin.
  7. Dandyism may be thought of as a bit silly. True enough, it is a little daft but humans without humour are no fun to be around and fun is, after all, humanity’s raison d’être.
    Dandyism is not for everyone and may be regarded as superficial by many. We agree: outward appearance is intrinsically superficial but, in the case of Worker-Dandyism, is a reaction against slovenliness, a rejection of the consumption of crap and an outward reflection of a dapper soul. We regard Worker-Dandyism as just one method of achieving greater happiness, friendship and social cohesion within the class.
  8. We reject religion and supernaturalism just as a growing child rejects Santa Claus and the Tooth Fairy: as nothing but infantile fantasies passed from generation to generation and, in the case of organised religion, with the sole purpose of converting the class to fatalistic defeatism and apathy thus avoiding revolutionary desires. People are born atheists, they are converted to simpletons.
    At worst, religion is a force for unmitigated evil directed by a hierarchy of deep-dyed degenerates with no regard for life- human or otherwise.
  9. Worker-Dandyism is rational and therefore vehemently opposed to quackery. Pseudo-science is a leech that feeds on humanity both economically and physically. Reflexology, homeopathy, magnet therapy, etc., are all bunk. Snake-oil salesmen have always exploited the gullibility and desperation of the sick for financial ends and, while people are free to dispose of their earnings as they please, when people are discouraged from seeking proven medical treatment in favour of junk remedies  we regard this as tantamount to criminal assault.
  10. We are Anti-Fashion. Fashion, being an arbitrary, capitalist construct, is irrelevant. We do not change our tastes from month to month and do not need to change our wardrobe from season to season -excepting the demands of climate and weather. We appreciate that clothing design evolves through the ages but quality, style and function are, to a Worker-Dandy and, indeed, to anyone with an ounce of sense, what matters. Wear what you like, not what the High Street dictates.
  11. Alcohol, when consumed imaginatively, responsibly and regularly, can act as a stimulus to hedonism, carnality and revolt. It should, therefore, be embraced with gusto.
  12. The Worker-Dandyist International has no leaders, no structure and, tellingly, no members. We simply encourage YOU to declare yourself a Worker-Dandy, attempt to live by the spirit of this manifesto and encourage others to do so. Bottoms up!